https://youtu.be/4FQD6x9JWps

sábado, 6 de enero de 2018

Enfoques holísticos para ayudarte a dejar de fumar

No se trata simplemente de poner fin a una adicción, sino de encontrar un mayor equilibrio para tu bienestar general. En Estados Unidos, 15 de cada 100 adultos fuma cigarrillos y, aunque es un hábito que ha decaído en los últimos años, todavía queda mucho camino por andar. Fumar no solo daña la salud (lo más obvio), sino que hay mucho más detrás de la decisión de abrir un paquete de tabaco. Es reflejo de un desequilibrio en el bienestar general, así que es ahí precisamente donde se han centrado en los últimos años muchas investigaciones para dejar de fumar.
Hay decenas de métodos que prometen a los fumadores poder abandonar su hábito: medicamentos que funcionan sobre los centros de placer del cerebro, parches que ofrecen dosis mínimas de nicotina y otras sustancias varias. Pero no se trata solamente de dejar para siempre el tabaco, sino de adoptar un estilo de vida más sano, de forma holística.
Hemos hablado con tres especialistas —el director ejecutivo de Smokenders, el fundador de la aplicación ‘Craving to Quit’, y la directora de educación en mindfulness de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA)— que incorporan todos los mindfulnesses (el autoconocimiento, la conciencia plena, la atención sobre uno mismo…) y la salud integral física y mental en sus programas. Estos especialistas nos han hablado sobre cómo estos procesos pueden ofrecer un camino diferente hacia una salud y una vida mejores.

Dejarlo a través del aprendizaje

“Sigue fumando mientras aprendes a dejarlo”. Esta es la frase que escuchan los miembros al cruzar la puerta de una reunión de Smokenders, algo que desmonta de inmediato las ideas preconcebidas sobre el proceso de dejar de fumar. Esto es importante porque la prohibición solamente genera más ansiedad, y la idea es que las personas entren en la disposición mental correcta.
La filosofía detrás de este curso es la educación: de igual modo que hubo un proceso de aprendizaje para incorporar el cigarrillo en tu vida, hay un proceso de aprendizaje para dejarlo atrás. Jacqueline Rogers, creadora del curso, fundadora de la empresa y antigua fumadora empedernida, usó su grado en Psicología para crear un programa que le permitiera dejar de fumar en 1969, y resultó tan eficaz que lo compartió con el público. Ahora, el programa de siete semanas está disponible en Internet.
Don Seibert, director ejecutivo de Smokenders Worldwide, explicó que, para crear el programa, los investigadores analizaron los sentimientos, las emociones, las reacciones físicas y los comportamientos relacionados con el hábito.
Fumar se relaciona con cuatro áreas que hay que tener en cuenta al empezar el proceso de dejarlo: la adicción física; el aspecto sociológico, que enlaza con comida, cafeína y alcohol; los desencadenantes psicológicos o emocionales causados por el estrés, la ansiedad, la depresión, la soledad, etc.; y los hábitos o las respuestas y comportamientos condicionados que se construyen en torno al fumar.
“A diferencia de la mayoría de métodos para dejar de fumar —como las terapias de sustitución de nicotina, que se dirigen únicamente a la adicción física a la nicotina—, el programa se centra en ayudar al fumador a aprender a dejarlo. Este proceso le ayuda a entender que fumar es mucho más que un problema con la nicotina, sino también con muchos otros aspectos del hábito”, explica Seibert, que pasó también por el programa y no ha vuelto a fumar desde 1981.
El curso tiene una tasa de éxito del 80 por ciento, lo cual supone más de dos millones de historias exitosas. “Un método popular es el de dejarlo de golpe, en el que un fumador interrumpe abruptamente el consumo de productos de tabaco y, como resultado, sufre unos efectos severos de abstinencia”, señala Seibert. “Menos del 5 por ciento de los que intentan dejarlo de esta manera lo consiguen, aunque la mayoría de fumadores lo ha intentado así más de veinte veces”.

Dejar de fumar mejora el orgullo personal

Cuanto más tiempo continúa fumando un fumador, más tienen que racionalizar y justificar su hábito de tabaco. Por tanto, además de los beneficios físicos, Seibert considera que dejar de fumar mejora también el orgullo personal y la autoestima.
“Antes de dejar mi hábito de fumar mis cuatro paquetes de tabaco al día con este método, era un marido muy ocupado y un padre de dos niñas cada vez más afectadas por la casa llena de humo en la que vivían y por mi incapacidad de justificarles por qué hacía algo tan desagradable”, explicó. “Intenté ignorar sus ruegos y les mentí sobre el poco daño que producía el tabaco. Como resultado, sabía en lo profundo de mi ser que estaba siendo deshonesto ¡con aquellos a quienes más quería! Esto me dolía, pero no lo suficiente para hacer que lo dejara”.
Entonces, un acontecimiento aterrador sirvió de punto de inflexión. Seibert, que es bombero voluntario, había quedado atrapado en un edificio en llamas y fue rescatado por sus compañeros bomberos. Mientras lo trasladaban a la ambulancia, asfixiándose, tosiendo y escupiendo una mugre negra… insistió en que le dejaran fumarse un cigarro antes de que los paramédicos le administrarán oxígeno. Dejó de fumar para siempre un mes después.

Dejarlo a través del mindfulness 

Ha habido muchas investigaciones en torno a la relación entre el mindfulness y las adicciones, tanto para prevenir las adicciones como para ponerles freno, ya que el estrés es uno de los detonantes más fuertes del hábito.
Por tanto, incorporar técnicas de gestión de estrés para reemplazar el uso de sustancias con habilidades saludables de superación se ha convertido en un enfoque popular en los tratamientos.
El mindfulness es muy útil para aprender a controlar los impulsos y resistir los patrones adictivos”, explica Diana Winston, directora de educación en mindfulness en el Mindful Awareness Research Center de la UCLA. “La mayoría de las veces actuamos siguiendo patrones inconscientes.
Si surge un deseo por algo (un cigarrillo, un pastel, etc.), normalmente seguimos ese deseo sin más. Sin embargo, si tenemos plena consciencia, podemos percibir cuándo surge el deseo y entonces, como somos conscientes de ello, tenemos un momento de elección… no tenemos que estar a merced de nuestros deseos”.
Winston señala que el enfoque explora los sentimientos subyacentes que conducen a una necesidad de fumar y, una vez que la persona los afronta, disfrutará de mucha más libertad mental.
El mindfulness también ha demostrado ser una forma efectiva de prevenir la recaída. Existen muchos métodos para dejar de fumar, sin embargo, muchos se centran solo en sustituir la adicción por una medicación o simplemente dejar el hábito sin un proceso consciente que implique una elección.

Surfear el ansia

Este tipo de métodos son muy propensos a la recaída, porque el problema fundamental no se ha tratado. En uno de los programas, llamado ‘Prevención de recaída basada en la conciencia plena’, se usa una técnica denominada “Surfear el ansia”: en el momento que se percibe un aumento del deseo o ansia de fumar, se aprende a permitir que aumente, que llegue a su máximo y luego se aleje, como un surfista que interactúa con las olas.
El psiquiatra Judson Brewer, antiguo director médico de la Clínica terapéutica de Neurociencia de Yale, y creador de la aplicación ‘Craving to Quit’, también ha sido muy activo en este tema. “Empezamos probando si la formación en mindfulness podía ayudar con la dependencia al alcohol y la cocaína.
De hecho, era mejor que el criterio de referencia en el sentido de que las personas tenían menores reacciones fisiológicas y psicológicas al estrés, que son un causante principal de consumo de drogas y tabaco”, afirma el doctor Brewer.
Su método utiliza técnicas de autoconciencia y las aplica a través de una aplicación, para que puedan estar disponibles en cualquier momento, siempre que la persona las necesite.
El doctor Brewer también explicó que hay una serie de aspectos que funcionan conjuntamente al combinar el mindfulness con dejar de fumar. “Un aspecto esencial es desarrollar una curiosidad sobre qué recibimos en el momento en que fumamos”, explica.
“El aprendizaje basado en la recompensa se basa en que esas ‘recompensas’ se actualicen en nuestro cerebro cuando veamos claramente en qué consiste fumar”. Al aprender a prestar atención, las personas perciben otros aspectos de su hábito que habían ignorado, como el sabor o el olor, y empiezan a desencantarse.
También ha combinado el aprendizaje basado en recompensa con la tecnología, de forma que pueda acompañar a sus pacientes en los lugares donde fuman de verdad. “Las personas no aprenden a fumar en mi oficina, así que es artificial intentar que aprendan a dejar de fumar estando sentados en mi oficina”, afirma el doctor Brewer. “El objetivo es acercar mi oficina a esas personas y ayudarles a aprender en el contexto apropiado, cuando más lo necesiten”.
Brewer ofrece formación a través de la aplicación para ayudar a las personas a aprender a gestionar sus ansias en el momento en que surgen. Su estructura se centra en ayudar con el deseo psicológico a través de formación en pequeñas dosis en forma de vídeos, animaciones o ejercicios en el momento, diseñados a aprender a gestionar los detonantes y los anhelos.
Su método ha mostrado una mayor tasa de éxito en dejar de fumar y una menor recaída que otros programas, incluyendo el Freedom From Smoking de American Lung Associations. También implementa meditaciones sentadas, prácticas para afrontar la autocrítica y apoyo comunitario en línea.
Diana Winston ofrece, en resumen, una serie de tácticas para liberarte del hábito de fumar:
  • STOP: Detente y respira hondo.
  • Observa: ¿Qué sucede dentro de tu cuerpo en este momento? ¿Qué percibes en este momento?
  • Actúa con amabilidad.
  • Surfear el ansia: Percibe un aumento del deseo, permite que crezca, llegue a su cénit y luego se desvanezca.
  • ¡Empieza con cinco minutos al día!
  • Escucha meditaciones guiadas. Hay algunas gratuitas en el sitio web UCLA MARC.


La vida es como una bicicleta

Conocer cómo funciona ayudará a conducir mejor en nuestras rutas
La rueda es uno de los grandes inventos de la Humanidad. Sencillo, ingenioso y eficaz. Dos ruedas ya implican una cierta complejidad: coordinación, equilibrio, movimiento, espacio para desplazarse
Los que sabemos montar en bici decimos que es muy fácil, pero habría que vernos en un vídeo de Youtube (menos mal que no existía) el primer día, con ayuda de algún mayor y quizá de ruedecitas laterales. Y cuando ya creíamos que teníamos experiencia, una derrapada o un desnivel inesperado acababa con señales en las rodillas y las manos como poco.
Las bicicletas son ahora todo un mundo, como el de los yogures: hay variedad de especialidades, de deportes, de frenos y marchas, de diseño y no digamos de precios. Y sirven de inspiración para la vida.
Javier Vidal-Quadras propone una metáfora de la vida hablando de bicicletas. Es abogado, profesor universitario y padre de familia numerosa, además de autor de best sellers sobre familia y psicología.
Antes que Vidal-Quadras, contemporáneo, hubo algunos intelectuales para quienes la bicicleta ha sido motor de inspiración. Veamos:
Einstein: “La vida es como una bicicleta. Para mantener el equilibrio hay que seguir pedaleando”. O sea, que existe la relatividad, pero en el caso de la vida hay que pedalear sí o sí.
H.G.Wells: “Siempre que veo a un adulto encima de una bicicleta recupero la esperanza en el futuro de la raza humana”. Al autor de “La guerra de los mundos” parece que la bicicleta lo devolvía a la edad de la inocencia.
Helen Keller (la mujer sordociega que inspiró “El milagro de Anna Sullivan”): “La tolerancia requiere el mismo esfuerzo del cerebro que mantener el equilibrio sobre una bicicleta”.  Lo dijo tras convertirse en activista política, escritora y haber logrado una titulación universitaria. No disponer de vista ni oído no le impidió llegar a profundizar en el ser humano.
Aristóteles no había hablado de bicicletas (no existían en tiempos de los griegos y no se inventaron hasta el siglo XVIII) pero sí de los caballos y del auriga que con las riendas sujetaba a los animales y lograba conducirlos a la velocidad y en la dirección deseada. El auriga dominaba las pasiones, los sentimientos, la inteligencia, la voluntad…
Javier Vidal-Quadras ha encontrado una forma nueva de hablar de ese dominio de la propia persona para encontrar la armonía en el avanzar de la vida. Así que asigna a cada parte de la bicicleta una misión:
  1. El manillar es la inteligencia: el pensamiento da idea de hacia dónde orientar la trayectoria. Adónde puedo ir, qué me interesa, qué amo hacer…
  2. Las ruedas son los sentimientos: son el movimiento, las subidas y bajadas, la adecuación a los que vamos encontrando en el camino, la respuesta a cada cambio de planes…
  3. Los pedales son la voluntad: son los que dan el empuje, los que hacen ir hacia delante, permiten hacer realidad lo que la inteligencia ha visto en el horizonte… decidir y llegar a la meta. Sin voluntad, no nos moveríamos ni un centímetro del lugar de las buenas intenciones.


Chequeos Médicos para todas las edades

La principal motivación del 90% de las personas que se hacen un chequeo médico es “estar tranquilo” pero otros confirman sospechas y con otros aparecen enfermedades sin previo aviso 
Un chequeo médico es un reconocimiento médico más o menos exhaustivo que prescribe un médico de cabecera o internista según el criterio del especialista y consiste en realizar la historia clínica exhaustiva de una persona.
A partir de ella, se pautan una serie de pruebas exploratorias complementarias con técnicas de diagnóstico por la imagen, analíticas de sangre, orina, heces y otras pruebas adicionales.
Los chequeos médicos vienen a ser lo que conocemos como “revisiones médicas periódicas” y se realizan en las diferentes etapas de la vida para hacer el seguimiento del estado de salud de los diversos grupos de población.
Su principal función es preventiva, para medir los factores de riesgo y también son eficaces como medio de diagnóstico precoz de una patología que no esperábamos o que no presentaba síntomas visibles para ser diagnosticada.
Según el Dr. Luis Asmarats, médico internista del Servicio de Medicina Interna y de Medicina Intensiva de la Clínica Sagrada Familia de Barcelona, “el 90% de los chequeos médicos detectaron alguna enfermedad. La frecuencia de encontrar una aumenta con la edad, ya que no es lo mismo hacerse un chequeo médico a los 40 años que a los 60”.
Chequeos preventivos y diagnósticos recomendables a partir de los 40-50 años
  • Los chequeos preventivos se dirigen principalmente a personas que no presentan una enfermedad conocida. Está dirigido a las personas sin enfermedad previa conocida.
  • Los chequeos médicos diagnósticos se realizar para profundizar en síntomas de nueva aparición o bien por una patología concreta del paciente que requiere de un seguimiento o “puesta al día” para controlar la evolución de la enfermedad.
¿A qué edad se recomienda hacerse este tipo de chequeo médico?
Según los expertos, a partir de los 40 años es una buena edad para hacerse un chequeo médico cada dos años y a partir de los 50 es totalmente aconsejable. Si nos referimos a casos de personas con factores de riesgo cardiovascular, tabaquismo, diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, obesidad o que acumulen antecedentes familiares es fundamental realizarse un chequeo médico más completo.
Chequeos específicos según factores de riesgo y a diferentes edades
  • Pediátricos. ¿Es necesario seguir un plan de revisiones periódicas a los niños, aunque hayan nacido sanos? Pues sin ninguna duda. Se trata de revisiones médicas rutinarias y periódicas que se realizan a todos los niños durante los primeros años, sobre todo el primero para supervisar y asegurar la normalidad del crecimiento y el desarrollo de cada niño. En este caso, es importante saber que durante los primeros años, los niños crecen de forma exponencial y adquieren diversas habilidades de manera muy rápida. Si por algún motivo existiera una alteración de este proceso, la revisión rutinaria sería el medio más eficaz de detectarla y tratarla de manera precoz.
  • Ginecológicos. ¿Eres mujer y sabes que las revisiones ginecológicas son la mejor vía para la detección precoz de cualquier tipo de cáncer ginecológico o de mama? Las revisiones ginecológicas anuales son, quizás el tipo de chequeo más extendido. Las mujeres saben que esta revisión es indispensable a partir de cualquier edad o sospecha de patología, para la detección precoz de enfermedades relacionadas con el aparato reproductor y, para el diagnóstico precoz de cáncer de mama.
  • Cardiológicos. ¿Deben hacerse un chequeo cardíaco las personas que empiezan a practicar una actividad física exigente? Según el cardiólogo Valentí Fuster, del hospital Mount Sinai de Nueva York y del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid, “en las personas mayores de 35 o 40 años, la principal causa de muerte súbita desencadenada por la actividad física es el infarto de miocardio”. Según estos expertos, hacerse un chequeo cardiológico antes de hacer deporte incluso si estas personas no han sufrido síntomas previos o no tienen antecedentes familiares de infarto es altamente recomendable para prevenir muerte súbita o infarto.
  • Neumológicos. ¿Eres fumador o estás expuesto a agentes nocivos para el aparato respiratorio como gases, polvos o humos? Las personas fumadoras pueden desarrollar enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y cáncer de pulmón. Puede ocurrir también en personas que por su trabajo hayan estado expuestas a ambientes y agentes nocivos como gases, polvos, humos, etc… que 
  • hayan afectado de manera progresiva y acumulativa al aparato respiratorio.
  • Digestivos. ¿Sientes que te duele el estómago con frecuencia, has perdido el apetito, sientes náuseas con frecuencia y hay alimentos que te sientan mal? Las enfermedades del tubo digestivo, hígado, vías biliares y páncreas son enfermedades que afectan a todo el sistema digestivo y pueden ser causa de enfermedad celíaca, hernias, piedras, úlceras, etc.
  • Urológicos. ¿Eres varón, entre 50-70 años y todavía no te has hecho una revisión de próstata? En este caso, eres el candidato ideal. Aunque no presentes síntomas ni molestias se recomienda un chequeo rutinario, el equivalente a la revisión ginecológica de la mujer.
Pruebas médicas y exploratorias de un chequeo integral
  • Consulta especialista.
  • Analítica.
  • Electrocardiograma.
  • Ecografía abdominal.
  • TAC tórax.
  • TAC coronario.
  • Colonoscopia.
  • Ecocardiograma.
  • Pruebas de esfuerzo.
  • Anatomía patológica.
Y todas las necesarias adicionales en función de los resultados obtenidos de las anteriores.
Como ves, ¡un chequeo es lo más parecido a un examen de curso! Se puede aprobar o suspender, pero siempre hay posibilidad de reválida.
Maria Reales

Detecta esos 10 ladrones que te roban la energía de vivir



La principal motivación del 90% de las personas que se hacen un chequeo médico es “estar tranquilo” pero otros confirman sospechas y con otros aparecen enfermedades sin previo aviso 
Un chequeo médico es un reconocimiento médico más o menos exhaustivo que prescribe un médico de cabecera o internista según el criterio del especialista y consiste en realizar la historia clínica exhaustiva de una persona.
A partir de ella, se pautan una serie de pruebas exploratorias complementarias con técnicas de diagnóstico por la imagen, analíticas de sangre, orina, heces y otras pruebas adicionales.
Los chequeos médicos vienen a ser lo que conocemos como “revisiones médicas periódicas” y se realizan en las diferentes etapas de la vida para hacer el seguimiento del estado de salud de los diversos grupos de población.
Su principal función es preventiva, para medir los factores de riesgo y también son eficaces como medio de diagnóstico precoz de una patología que no esperábamos o que no presentaba síntomas visibles para ser diagnosticada.
Según el Dr. Luis Asmarats, médico internista del Servicio de Medicina Interna y de Medicina Intensiva de la Clínica Sagrada Familia de Barcelona, “el 90% de los chequeos médicos detectarían alguna enfermedad. La frecuencia de encontrar una aumenta con la edad, ya que no es lo mismo hacerse un chequeo médico a los 40 años que a los 60”.
Chequeos preventivos y diagnósticos recomendables a partir de los 40-50 años
  • Los chequeos preventivos se dirigen principalmente a personas que no presentan una enfermedad conocida. Está dirigido a las personas sin enfermedad previa conocida.
  • Los chequeos médicos diagnósticos se realizar para profundizar en síntomas de nueva aparición o bien por una patología concreta del paciente que requiere de un seguimiento o “puesta al día” para controlar la evolución de la enfermedad.
¿A qué edad se recomienda hacerse este tipo de chequeo médico?
Según los expertos, a partir de los 40 años es una buena edad para hacerse un chequeo médico cada dos años y a partir de los 50 es totalmente aconsejable. Si nos referimos a casos de personas con factores de riesgo cardiovascular, tabaquismo, diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, obesidad o que acumulen antecedentes familiares es fundamental realizarse un chequeo médico más completo.
Chequeos específicos según factores de riesgo y a diferentes edades
  • Pediátricos. ¿Es necesario seguir un plan de revisiones periódicas a los niños, aunque hayan nacido sanos? Pues sin ninguna duda. Se trata de revisiones médicas rutinarias y periódicas que se realizan a todos los niños durante los primeros años, sobre todo el primero para supervisar y asegurar la normalidad del crecimiento y el desarrollo de cada niño. En este caso, es importante saber que durante los primeros años, los niños crecen de forma exponencial y adquieren diversas habilidades de manera muy rápida. Si por algún motivo existiera una alteración de este proceso, la revisión rutinaria sería el medio más eficaz de detectarla y tratarla de manera precoz.
  • Ginecológicos. ¿Eres mujer y sabes que las revisiones ginecológicas son la mejor vía para la detección precoz de cualquier tipo de cáncer ginecológico o de mama? Las revisiones ginecológicas anuales son, quizás el tipo de chequeo más extendido. Las mujeres saben que esta revisión es indispensable a partir de cualquier edad o sospecha de patología, para la detección precoz de enfermedades relacionadas con el aparato reproductor y, para el diagnóstico precoz de cáncer de mama.
  • Cardiológicos. ¿Deben hacerse un chequeo cardíaco las personas que empiezan a practicar una actividad física exigente? Según el cardiólogo Valentí Fuster, del hospital Mount Sinai de Nueva York y del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid, “en las personas mayores de 35 o 40 años, la principal causa de muerte súbita desencadenada por la actividad física es el infarto de miocardio”. Según estos expertos, hacerse un chequeo cardiológico antes de hacer deporte incluso si estas personas no han sufrido síntomas previos o no tienen antecedentes familiares de infarto es altamente recomendable para prevenir muerte súbita o infarto.
  • Neumológicos. ¿Eres fumador o estás expuesto a agentes nocivos para el aparato respiratorio como gases, polvos o humos? Las personas fumadoras pueden desarrollar enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y cáncer de pulmón. Puede ocurrir también en personas que por su trabajo hayan estado expuestas a ambientes y agentes nocivos como gases, polvos, humos, etc… que 
  • hayan afectado de manera progresiva y acumulativa al aparato respiratorio.
  • Digestivos. ¿Sientes que te duele el estómago con frecuencia, has perdido el apetito, sientes náuseas con frecuencia y hay alimentos que te sientan mal? Las enfermedades del tubo digestivo, hígado, vías biliares y páncreas son enfermedades que afectan a todo el sistema digestivo y pueden ser causa de enfermedad celíaca, hernias, piedras, úlceras, etc.
  • Urológicos. ¿Eres varón, entre 50-70 años y todavía no te has hecho una revisión de próstata? En este caso, eres el candidato ideal. Aunque no presentes síntomas ni molestias se recomienda un chequeo rutinario, el equivalente a la revisión ginecológica de la mujer.
Pruebas médicas y exploratorias de un chequeo integral
  • Consulta especialista.
  • Analítica.
  • Electrocardiograma.
  • Ecografia abdominal.
  • TAC tórax.
  • TAC coronario.
  • Colonoscopia.
  • Ecocardiograma.
  • Pruebas de esfuerzo.
  • Anatomía patológica.
Y todas las necesarias adicionales en función de los resultados obtenidos de las anteriores.
Como ves, ¡un chequeo es lo más parecido a un examen de curso! Se puede aprobar o suspender, pero siempre hay posibilidad de reválida.


jueves, 4 de enero de 2018

Cómo empezar un nuevo cambio de imagen



¿De adentro hacia fuera? ¿O de afuera hacia adentro? Comienza el año y, con él, todo tipo de resoluciones. Para nadie es un secreto que bajar de peso es uno de los más comunes, pero a veces también se trata de un cambio exterior más allá de las medidas, como un nuevo color de cabello, atreverse a usar otro tipo de ropa, etc.


Como todo cambio, puede haber resistencia (¿por qué inventé cortarme el cabello?) o incluso un miedo que ni siquiera te permita intentarlo, así que me pareció oportuno darles algunas de mis sugerencias, porque he visto muchas veces que estos cambios de imagen de comienzos de año esconden algo más bajo la superficie, así que, si son para ayudarte a lograr algo más, ¡es hora de atreverse!
Preguntarte por qué lo haces
No es que detrás de todo corte de cabello haya una reflexión filosófica sobre el ser, a veces es simplemente porque se te enreda mucho y ya, pero esta vez ten un momento de sinceridad contigo misma y pregúntate por qué estás haciendo este cambio de imagen en este preciso momento.
¿Es por agradar a alguien más? ¿Es porque vas a empezar un nuevo trabajo y quieres que todo sea nuevo? ¿Una mala separación con tu pareja? ¿Una manera de ayudarte a “comenzar desde cero”?
Descubre qué es lo que te motiva y si realmente vale la pena. Muchas de ustedes seguramente descubrirán que este cambio, aunque parezca sólo exterior, va más relacionado con algo interior, como, por ejemplo, lograr más confianza en ti misma para alcanzar otro tipo de metas.
En este caso, el cambio de imagen no lo es todo y vas a tener que trabajar en otros aspectos de tu vida también, pero puede ser ese empujón que necesitas para dar el primer paso.
Buscar referencias
Utiliza Pinterest, Google o revistas de moda para ver qué opciones hay en cuanto a cortes, tintes, tipos de ropa, maquillaje, etc. Te sorprenderás de la gran variedad de estilos que hay y te podrás dar una buena idea de cómo se ve antes de convertirte en un conejillo de indias.
En cuanto a ropa, sí te aconsejo que te pruebes todo (incluso lo que te parece que jamás te quedaría bien), ya que es algo tan sencillo como volver al vestidor y quitártelo (no así con un corte que puede tardar meses en volver a crecer).
Este momento también es importante porque sirve para calmarte y analizar.
Muchas llegan a la primera semana de enero con el famoso “año nuevo, vida nueva”, van a la peluquería y le dicen a su estilista que les haga un look radical… y puede salir bien, pero también puede salir muy mal y empezar el 2018 con el pie izquierdo.
Sé que en este momento de “calma” es cuando muchas se arrepienten y no hacen ningún cambio de imagen, pero es entonces cuando debes recordarte esa primera pregunta de ¿por qué lo estás haciendo?
Además, no tienes que hacerte un cambio extremo de una vez, puedes empezar con unos rabitos en lugar de teñirte todo el cabello, por ejemplo; a veces sólo se trata de cambiar tu tipo de peinado o maquillarte distinto; o en vez de cambiar todo tu guardarropa, puedes comprar un par de piezas y accesorios e ir jugando y combinándolas con las que ya tienes para ir poco a poco descubriendo este nuevo estilo.
A veces es mejor empezar con pequeños cambios o ajustes y, a medida que vas trabajando en tu confianza y fuerza interior, puedes ir arriesgándote más. ¡Es una decisión personalizada!
Disciplina
Un verdadero cambio de imagen puede ser un camino largo y difícil. A veces no es sólo un corte de cabello y ya, sino toda una transformación interior que se refleje en tu exterior y la nueva manera en la que te quieres proyectar (lo verás hasta en tu cambio de postura). Hay día en los que querrás desistir y te comerás ese dulce a medianoche o volverás a ponerte tu ropa cómoda de antes, pero que eso no te detenga. Si te caes, levántate.

No todos los días se gana y lo importante es que recuerdes tu meta y no seas tan dura contigo misma frente al espejo.
Dedícale también tiempo a tu interior y eso te dará más fuerza de voluntad para no caer en viejos hábitos y ser constante.
Trabajar en equipo
Seguramente en tu entorno hay personas que también quieren un nuevo cambio de imagen en su vida. Comparte con ellas tus inquietudes, intercambien fotos, vayan juntas al gimnasio, etc. ¡Apóyense! Otra cosa que me parece muy útil es limpiar tu contenido digital (más útil aún si en tu entorno cercano no hay nadie con metas similares a las tuyas, que puede pasar).
En esta era de redes sociales, a las que solemos dedicarle bastante tiempo, es importante dejar de seguir aquellas cuentas que nos alejen de nuestra meta o nos saboteen nuestro propósito y seguir aquellas que nos inspirenfashion bloggers, cuentas de ejercicios fáciles en casa, recetas saludables, maquilladores, modelos plus sizecoaches emocionales, etc, donde además encontrarás usuarios con intereses similares a los tuyos porque ya es una audiencia segmentada.
Y recuerda, un cambio de imagen implica renovación. Asegúrate de no quedarte sólo con el aspecto exterior y trabaja también en tus emociones y sentimientos para que sea algo duradero.
La felicidad va más allá del número que marca un peso o la cantidad de halagos que recibes en la calle, así que encuentra en ti la motivación y la fuerza para tomar las decisiones más acertadas que te ayuden a alcanzar esas metas que te harán sentir mejor contigo misma y, por tanto, tener un impacto positivo en todo lo que te rodea.


Si has decidido ponerte en forma este año, esta es la mejor noticia del mundo

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Olvida el “entrena duro o vete a casa”. Basta con que leas cuál es el ejercicio mínimo necesario. Te sorprenderá lo fácil que es.


No hay nada malo con los grandes propósitos. Ve a por todas, entrena duro o, si no, mejor vete a casa, ¿verdad? Ese es mi discurso motivador, pero el problemilla es que, como rara vez estoy dispuesta a ir duro y a por todas, por lo general me voy a casa. Cuanto más importante es el proyecto, más probable es que termine resolviendo que, si no puedo hacerlo en condiciones, mejor ni siquiera intentarlo. Lo sé, toda una inspiración.
Una parte importante de la vida de prácticamente todo el mundo es resolver cómo estar razonablemente en forma y sano. De hecho, es el propósito de Año Nuevo más común y un grandísimo número de personas empezamos el año con grandes ideas de entrenamientos regulares, cuanto más intensos mejor.
Queremos ser menos sedentarios, queremos tener más energía… quizás simplemente llegar al punto en que subir unos cuantos tramos de escaleras no sea una perspectiva pavorosa. Es un objetivo fantástico, pero tiende a perder gas bastante rápido, ya que un cambio drástico de estilo de vida es difícil de sostener, por muy año nuevo que sea.
Bueno, pues os traigo unas noticias muy buenas. La buena salud física no es una cuestión de todo o nada.
Unos cuantos estudios publicados recientemente han aprovechado la información que se obtiene de dispositivos de seguimiento de entrenamientos para comprobar cuál es el ejercicio mínimo que hay que hacer para que tenga un impacto beneficioso, y los resultados son increíbles.
¿Estás sentada 6 horas o 10?
Según Ing-Mari Dohrn, autora de uno de los estudios, “la actividad ligera… [es] un factor importante en la reducción de muertes por cáncer y problemas cardiovasculares, además de la mortalidad en general”. El mismo estudio, según informa The Washington Post“descubrió que los individuos que se sientan menos de seis horas al día tienen un riesgo 66 por ciento menor de mortalidad que quienes se sientan más de 10 horas al día”. ¡La diferencia es enorme!
La diferencia no está entre las personas que corren maratones y las que nunca se levantan del sofá. Ese 66 por ciento menos de riesgo es entre las personas que con un sencillo heroísmo no se quedan sentadas la mayor parte de sus horas de vigilia.
La norma sigue siendo la que todos sabemos ya: cuanto más ejercicio hagas, mejor. Si tienes la motivación para correr esas maratones, no la abandones. Pero lo que no sabíamos es la gran diferencia que puede suponer un poco de movimiento no arduo ni extenuante.
Actividad ligera, ¿cuál?
Así que, ¿de qué tipo de “actividad ligera” estamos hablando? Probablemente cosas que ya hagas. Básicamente, todas las tareas del hogar: lavar los platos, barrer el suelo, luchar con el niño para ponerle las botas, hacer la compra, todo lo que se te ocurra.
Prácticamente todo lo que no sea sentarse contribuye más a nuestro bienestar de lo que creíamos. Así que si te propusiste hacer un entrenamiento aeróbico de 45 minutos y todo lo que has logrado hacer fueron tres sentadillas y unos pocos saltos antes de tener que interrumpir la actividad… ¡no ha sido un tiempo perdido! No ha sido solamente un poco mejor que nada, ha sido mucho mejor.
Una vida totalmente sedentaria causará estragos en tu cuerpo y tu mente, pero no tienes que elegir entre convertirte en un mueble más del salón o desarrollar una obsesión con el fitness. Solamente ten en cuenta que moverse un poco, en general, es una buena ayuda. Te puede ayudar a ceñirte a tu propósito de mantener una buena forma o quizás hacerlo un poco más realista, sin necesidad de llegar al punto de la desesperación y el abandono.


¿Qué hacer con un hijo que vive, sin necesidad, a costa de sus padres?

Si los Nini y algunos single mayores de 30 se aprovechan de lo bien que se está en casa, es hora de mejorar la situación. A raíz de la crisis económica de 2007, muchos hijos encontraron dificultades para emprender el vuelo e independizarse. Lograr un trabajo después de graduarse en la Universidad era impensable y había que optar por volver al circuito académico para formarse mejor y destacar en alguna especialización con máster, postgrados, otra carrera…
A los no universitarios, la crisis de 2007 los ahogó mucho más. Se les venía el mundo encima porque estalló la burbuja inmobiliaria en algunos países y ya no se construía más. Desaparecieron los sueldos de operarios que hasta entonces hacían que mucho adolescente no siguiera en la escuela porque como albañil o fontanero podía cobrar lo mismo (o más) que un licenciado.
Al comprobar que de 2007 en adelante ya no había demanda, el chico quedaba en casa sin estudios ni trabajo. Así hace 10 años comenzó a coger fuerza un fenómeno social y demográfico: los Nini.
Nini: ni estudia ni trabaja
Los Nini eran los jóvenes que entraban en la mayoría de edad y ni estudiaban ni trabajaban. España ostenta el segundo lugar en un ránking europeo en el que nadie quiere estar, el de país con mayor porcentaje de Ninis de toda Europa: uno de cada 5 muchachos entre 15 y 29 años ni estudia ni trabaja. Son el 23,2 por ciento de un sector que casi por entero pertenece a la generación “millennial”. No tienen ni siquiera estudios de Bachillerato y han cultivado poco las habilidades de la constancia, la fortaleza, la reciedumbre…
Hijos que viven a costa de uno sin necesidad, ¿peores que los Nini?
Pero en este nuevo retrato familiar, asoma la cabeza un nuevo miembro: el del hijo que ya ha superado los 30, que es single (eso no significa que no vaya teniendo relaciones) y que tiene un trabajo estable. Lo consiguió antes de la crisis y a pesar de cierta inseguridad en el entorno, cree que lo conservará. En casa le solucionan las tareas domésticas (plancha, lavado, secado, cocina, limpieza…) y él dispone de una habitación propia y lo que en lenguaje inmobiliario se llama “servicios comunes”: cuarto de estar con televisión, wifi, luz, gas, agua… Es un hijo que se pega al hogar por lo fácil que lo tiene todo.
Si algo define a este hijo es que en casa se encuentra como en ninguna parte, y eso hace que no se plantee renunciar a tantas comodidades. Fuera, piensa, le esperarían todas las tareas domésticas, las facturas… Así que vive con sus padres y va ahorrando… para sus gastos, puesto que tampoco suele ser ahorrador: prefiere viajar y, en vista de lo que ha ocurrido con los ahorros de sus padres tras la crisis, opta por “vivir el momento”.
La directora del Observatorio de Políticas Familiares de la Universidad Internacional de Catalunya (UIC), Consuelo León, explica que en estas circunstancias “estamos hablando de un nuevo modelo de vida que no tiene mucho que ver con la solidaridad intergeneracional basada en la ayuda mutua”. “En los últimos decenios ha crecido el número de ciudadanos que conviven con personas de otra generación y lo hacen por un bien mutuo, ya sea de logística, económico o de ayuda”.
Sin embargo, el hecho de que un joven que ya debería haber entrado en la madurez perpetúe su estancia en casa de sus padres sin ayudarles económicamente (cuando puede hacerlo) puede implicar algunos riesgos, “sobre todo en el caso de que este joven no siga los valores en los que le han querido educar sus padres”.
Esta situación, según León, “es consecuencia de la educación del niño”. 
León indica que hay dos aspectos a trabajar en la educación infantil: “Uno es el refuerzo y otro las referencias. Hablamos de referencias cuando nos referimos a la autoridad con que los padres se han presentado ante el niño. Y decimos “refuerzo” a lo que podríamos llamar el cariño que se recibe en casa y que hace que el niño crezca en autoestima, sabiéndose amado y seguro”.
“¿Qué ocurre cuando ha habido cariño (incluso mucho aparentemente) pero no se ha ejercido la autoridad? Que los niños crecen y la consecuencia de esta educación es una convivencia sin límites. Los padres ven entonces que la casa familiar se desgobierna y que el hijo ya mayor se aprovecha de la situación. Como no quieren perderlo, el dilema está en cómo hacer frente a lo que no parece correcto en el hijo sin llegar a romper el diálogo”.
Dos medidas drásticas:
Para aquellos padres que viven esta realidad, la directora del Observatorio de Políticas Familiares recomienda “establecer las referencias que no se dieron en su momento”. Para ello, hay unas cuantas medidas que pueden mejorar la convivencia:
  1. Determinar que el hijo se hace corresponsable de los gastos de la casa. Conviene estudiar cuál puede ser su aportación en función del gasto que genera y de los ingresos que percibe en su trabajo.
  2. Concretar la logística de la casa. Qué encargos le corresponden a él. Qué responsabilidades puede asumir que sean compatibles con sus obligaciones externas y complementarias con respecto a las que asume el resto de la familia (desde pasear el perro hasta llevar cada noche la basura al contenedor o acompañar al abuelo al médico).
Llegar a un acuerdo con un hijo que más que una habitación propia ya tiene derechos adquiridos por costumbre puede ser costoso “pero no imposible”, asegura León. La experta promueve que haya negociación: “Con el hijo -dice- hay que determinar sobre todo dos cuestiones: la económica y las tareas a realizar en la casa”.
En el caso de que los padres teman no llegar a un acuerdo y que la postura del hijo no sea abierta, León ve viable acudir a un tercero: “Puede ser un pariente (hermano, primo mayor) o un experto que, con sentido común, medie entre ambas partes”.
Un hijo Nini que no tiene hábitos de trabajo es problemático, y un hijo que vive a costa de los padres sin necesidad de hacerlo todavía más cuando en casa hay aún hermanos en su etapa formativa. Dan mal ejemplo, generan conflicto… Sin embargo, hay un argumento muy a favor de que él acepte seguir las normas cuando los padres se lo propongan: es él quien voluntariamente decidió quedarse en casa siendo mayor de edad y nadie le obligaba a hacerlo.
“A veces una sola conversación pone las cosas en su sitio”, dice León. Nadie ha dicho que este tipo de hijos sea poco inteligente. Así que juega tus cartas: tu bienestar, tus recetas… “¡Es cuestión de fortaleza por parte de los padres”, apostilla, “porque tarde o temprano hay que construir para arriba!”.


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