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lunes, 22 de enero de 2018

¿Qué dice tu bolso de ti?

Este accesorio fundamental para la mujer refleja nuestra personalidad y nuestra forma de vivir. ¿Te ha pasado alguna vez tener que hacer una limpieza general de tu bolso al encontrarte con un cúmulo de artículos – desde papelitos hasta esmaltes- que terminaron siendo totalmente innecesarios? Si te ocurrió algo parecido, es muy normal y existe una explicación para ello.
¿Qué se puede encontrar en la cartera de una mujer?
En cada bolso de mujer (o cartera, como diremos en Argentina) hay un rompecabezas: una combinación específica de artículos que revela mucho sobre su personalidad y su rutina, desde sus hábitos de limpieza y su preparación hasta el modo en que su cerebro trabaja.
Hoy día parece imposible que una mujer no tenga al menos un bolso. Sin embargo, lo que no se sabe es que, como muchos objetos que las mujeres usamos hoy, la cartera fue una invención masculina.
Recién se convirtió en un accesorio femenino con la llegada del siglo XX, momento en que las mujeres empezaron a salir al mundo solas y llevar sus propias pertenencias. De hecho, las primeras carteras eran pequeños bolsos de mano, tenían un uso concreto y práctico y eran utilizadas sólo por los hombres.
Con la mujer se dio un giro y – más allá de su utilidad- se volvió un objeto divertido, colorido, más complejo, con colores, texturas y formas en donde todo se mezcla y con el tiempo, cada vez más grande y con más bolsillos para guardar más cosas.
En manos de la mujer, el bolso y su contenido se convirtieron en un misterio para el hombre: chicles, libros, bolígrafos en abundancia, peines, estuches de maquillaje (posiblemente sin usar), bolsitas de té de manzanilla, cargadores de teléfono, analgésicos, recibos viejos, envoltorios vacíos, algún cambio de dinero, papel higiénico… y la lista puede continuar.
Lo que entra en la cartera de una mujer está dictado por lo que esa mujer piensa que es importante para ella. Entonces, las necesidades de cada mujer difieren según su estilo de vida.
Si eres una persona que le importa la limpieza, seguramente tendrás pañuelitos, alcohol en gel, toallitas húmedas o hasta un perfume.
Si te importa mucho la dieta, alguna barrita de cereal, snacks varios o vitaminas; y una tonelada de artículos de belleza si tu imagen es crucial para ti.
Pero más allá de las diferencias lo que sí nos toca a la mayoría, al contrario de lo que sucede con los hombres que simplemente llevan una billetera, es la tendencia de llenar nuestras carteras cada vez más.
¿Por qué es más fácil que una mujer lleve mucho y el hombre no?
¿En qué somos diferentes a los hombres? ¿Qué es lo que sucede con el cableado de nuestro cerebro que puede causar un comportamiento tan diferente al de ellos?
La diferencia se explica por una estructura neuro física: las mujeres estamos estructuradas para retenerlo todo y sentirnos necesitadas.
La retención se expresa no sólo físicamente – como por ejemplo en nuestra capacidad de retener líquidos o celulitis que los hombres-, sino también en hechos simples como guardar cosas, tener excelente memoria, ser insistentes, preguntonas, reiterativas, tener problemas para terminar las discusiones o poner fin a una relación que nos hace daño.
Mientras que las mujeres tenemos una habilidad natural de “retención”, los hombres por el contrario tienen una tendencia a “soltar”. Por eso, su pensamiento sobre las cosas es más práctico y es más realista y tiende a separar situaciones o a olvidar más fácilmente.
Si fuéramos totalmente realistas estaríamos de acuerdo en que en realidad lo que necesitamos llevar en nuestra cartera probablemente son las llaves, el teléfono celular y la billetera, pero eso sería una tarea más difícil para nosotras: como nuestra cabeza, nuestros bolsos se llenan de cosas fácilmente.
Esta manera diversa en que somos hombres y mujeres también está marcada por otra diferencia que la psicóloga chilena Pilar Sordo ha demostrado en su investigación de “Viva la Diferencia”mientras que los hombres necesitan ser admirados, las mujeres necesitamos ser necesitadas.
La mayoría de las mujeres dirán que la razón principal por la que llevan tantos artículos en su cartera es porque una nunca sabe cuándo necesitará algo (algo que es imaginario, que aún no existe), y el llevarlas las hace sentirse preparadas para cualquier situación.
A las mujeres nos gusta saber que en caso de que necesitemos algo, lo tendremos. Nos gusta tener cierto control, así como también cosas “por si acaso” y además, “una nunca sabe cuándo tendrá que salvar el mundo”.
Es un pensamiento aleatorio, pero eso es tan aleatorio como las cosas en nuestras carteras. Por eso, tampoco es extraño que llevemos cosas para otros: la familia, las amigas, el trabajo, la mascota y todo lo que podamos hacer entrar en la cartera.
Las mujeres tendemos a vernos en relación con los demás, a compartir e incluirlos con más facilidad que los hombres y saber que podemos hacer algo por ellos.
Así es como terminamos llevando el costurero por si en la fiesta el botón de la camisa de otro invitado se sale, la aspirina por si a un hijo le duele la cabeza, un protector diario por si una amiga necesita uno y no tiene en ese momento.
¿Cómo buscar el equilibrio?
Comprender cómo somos nos ayuda a conocernos mejor y apreciar el valor de nuestra feminidad, pero también a ordenarse, así como lo hacemos tarde o temprano con nuestros bolsos cuando ya nos quedamos sin espacio o no podemos encontrar nada de lo que buscamos.
No tenemos que perder nuestra originalidad femenina, pero sí podemos aprender mucho de la practicidad masculina y recordar que somos complemento.
Pensar en los demás y ayudar es positivo, siempre y cuando una no se olvide de sí misma.
Es bueno sentirse útil y valorada, pero no podemos siempre pretender que desde afuera nos feliciten, nos refuercen, nos premien o nos hagan feliz, porque así nunca vamos a estar conformes.
Así como una mujer se hace cargo de su bolso, una mujer que se hace cargo de su propia historia rompe con esos paradigmas. Cuando una se autoconstruye, se hace cargo de la propia vida sin esperar que lo externo la defina y difícilmente pierda de vista lo más importante que debe llevar.
La famosa colombiana especialista de la moda Nina García, cuenta en unos de sus libros cómo las mujeres se hacen víctimas de la moda con carteras muy costosas y demasiado recargadas.
De la misma manera, lo mismo se aplica en la vida: buscar el equilibrio interior es importante para poner en orden todo lo demás.



Cecilia Zinicola

¿Sabes ya cuál es el color del año 2018?

Pantone ha escogido un tono que comunica originalidad e inconformismo. A partir de ahora lo verás por todas partes. Pantone y el Color del Año se están convirtiendo en un acontecimiento anual. No duden que en breve será tan esperado como los Oscar o las estrellas MichelinPues bien, ya tenemos aquí el Color del Año 2018: el ultravioleta.
El tono escogido es de la familia de los púrpuras, mezcla de rojo y azul, y llega como una apuesta que hace la empresa Pantone, pero al mismo tiempo con poco riesgo, puesto que ellos conocen muy bien la experiencia de sus décadas de trabajo en el sector del color.
El ultra violeta expresa inconformismo, lo no convencional, la experimentación… Lo escogieron 40 expertos de Pantone, que cruzan información procedente de todas las áreas: economía, política, sociología, arte, dibujo, historia, diseño…
¿De qué sirve el Color del Año? Para muchos profesionales y empresas, el color forma parte de los productos que fabrican, más de lo que uno podría creer: desde sombra de ojos hasta automóviles, cortinas, papelería, packaging… A muchos les sirve saber con antelación qué color va a estar de moda para acertar en la elección a la hora de convencer a sus clientes: un frasco, una carrocería, una laca de uñas… Ni que decir que el color de la ropa: una blusa, un foulard o unas zapatillas deportivas.
El Ultraviolet (ultravioleta) corresponde al código 18-3838 del catálogo de Pantone, que muchas personas habrán visto sin saber qué era eso. ¿Recuerdan cuándo va el pintor a casa y despliega una especie de abanico para que usted le diga exactamente de qué tono quiere la pared del salón? Pues ese “abanico” es el catálogo de qué hablamos.
Una moda que nos gustará
Establecer el Color del Año dice muchas cosas acerca de cómo funcionamos el público, los consumidores. Por una parte, queremos ser originales, pero por otra cada uno de nosotros tiene cierto miedo a la novedad, de manera que a veces la primera impresión de un color nuevo sería de rechazo o de duda. Si ya nos resulta familiar, entrará mejor. por eso, al proponer un Color del Año, lo que hace Pantone es forzar una moda (la moda es aquello que más se usa).
Más o menos el sistema de la moda vendría a funcionar del siguiente modo: escogemos un color, se propone a los fabricantes, ellos lo introducen en el producto, sale al mercado y el mercado primero lo recibe como novedad. Luego lo incorporará totalmente y se habituará. En un año ya formará parte de nuestro armario, de nuestro neceser, de nuestra decoración en casa, de nuestros utensilios…
¿Cuesta que nos acostumbremos?

Ahora nosotros, el público, somos quienes vamos a decidir si nos complace ese tono, si lo vemos adecuado… Pero ya les adelanto que suele pasar lo siguiente: la primera vez que uno ve el color pone cara de “uf, qué raro”, la segunda dice “ah, ya lo conozco” y la tercera “pues no está tan mal”. Les doy dos ejemplos de esta progresión: el rosa chicle (pasó de ser un color de bebés a ser utilizado por Angela Merkel y Paris Hilton) y el amarillo(pasó de ser el color de los buzones de Correos o los contenedores de residuos de plástico a estar presentes en la moda de una forma habitual).


Dolors Massot

viernes, 19 de enero de 2018

Lo que esta youtuber amputada de los cuatro miembros nos enseña


Lo que esta youtuber amputada de los cuatro miembros nos enséña las dificultades por las que ha pasado la ‘youtuber’ británica Izzy Weall, de 14 años, no han logrado vencer su alegría de vivir y su increíble optimismo.
Amputada de las cuatro extremidades tras sufrir una meningitis que le causó una insuficiencia cardíaca y un fallo multiorgánico cuando tenía 7 años, la youtuber británica Izzy Weall, que ahora tiene 14 años, es capaz de llevar una vida como cualquier otra joven de su edad, a pesar de su discapacidad. Así lo atestiguan los vídeos alojados en su canal de YouTube, que siguen unas 2200 personas. Uno de esos vídeos se está haciendo viral: se llama 10 things I can do as an amputée (“10 cosas que puedo hacer como amputada”). En esta grabación, Izzy Weall intenta terminar con los prejuicios de ciertos conceptos erróneos sobre las personas con discapacidades. Todo esto con una buena dosis de humor y de capacidad para reírse de sí misma.
“¡El que no tenga piernas no significa que no pueda correr! Gracias a la ayuda de mis prótesis, puedo esprintar como cualquiera de vosotros e incluso saltar en trampolín, que es algo que me encanta desde que era pequeña”, expresa. Y con la misma claridad explica que la ausencia de sus dos manos no le impide saber escribir con bolígrafo. Una vez colocado el objeto entre sus dos muñones, Izzy realiza una escritura de lo más regular y legible.
Pero lo que más le gusta a esta joven británica es el maquillaje. “¡Es una de mis pasiones! Me encanta probar diferentes paletas de colores en mi rostro que me confieran cada día aspectos diferentes”, comenta entusiasmada la adolescente. Y como la mayoría de las blogueras de belleza presentes en las redes sociales, Izzy Weall dedica diferentes tutoriales a sesiones de maquillaje donde la vemos retocarse y manejar la sombra de ojos con una destreza sorprendente.
Fue su abuelo quien le sugirió la idea de poner en vídeo sus diferentes vivencias para ayudar a otros discapacitados: “Hizo falta un cierto tiempo antes de obtener un resultado decente, pero ahora subo vídeos regularmente. He recibido reacciones muy positivas, me han escrito otras personas con amputaciones que me agradecían haberles inspirado”, comentó para el periódico The Sun.
Para ella, que se pasó dos semanas en coma, ocho meses en silla de ruedas y cinco años aprendiendo a caminar de nuevo con las prótesis, el gusto por la vida ahora tiene un sabor diferente. “Quiero demostrar que no soy diferente a los demás”, declaró en el diario Mirror.


aleteia.org

viernes, 17 de noviembre de 2017

1000 contactos... ¿y los amigos?

Nuestros cientos o miles de contactos nos hacen descuidar a amigos y parientes: 5 formas de evitarlo."Secuestrados por contactos inútiles, por personas que no nos interesan, por constantes wasaps, e-mails y mensajes de todo tipo y estilo, estamos descuidando nuestras verdaderas relaciones". Así empieza el libro "Más amistades y menos likes" de Ferran Ramon-Cortés (Conecta), colaborador académico en ESADE y director del Institut 5 Fars (www.5fars.com) sobre habilidades relacionales y comunicativas. Igual que se extiende la conciencia en Occidente de que hay que tener menos cosas en casa, y menos ocupaciones, y tender a más simplicidad, lo mismo empieza a pasar con las relaciones.

¿Qué da la felicidad? Las relaciones de buena calidad
Ramón-Cortés recuerda que el factor más importante a la hora de explicar por qué unas personas son más felices que otras (según "el mayor estudio sobre felicidad realizado en el mundo por la Universidad de Harvard") es uno: la calidad de sus relaciones. Siempre se ha alabado tanto la amistad profunda como el mantener muchas relaciones cordiales y contactos con mucha gente. El Libro de Proverbios, en la Biblia, recoge muchos sobre el valor de los amigos.

Pero nuestra época con iPhone y redes sociales es distinta: "Nunca hasta ahora nos habíamos relacionado con tanta gente. Nunca habíamos tenido los medios para mantener el contacto con tantas personas, estén donde estén. Nunca alguien nos podía encontrar –y contactar- con tanta facilidad. Y esto hace que en muchos momentos estemos dedicando nuestro tiempo y energía a las personas equivocadas". Los meros contactos nos distraen de las verdaderas amistades.

Perdemos tiempo acudiendo a cenas, reuniones o asociaciones... que en realidad no nos nutren ni ayudan ni hacen felices, simplemente porque les resultó fácil contactar con nosotros. Y perdemos horas en las redes sin tener relaciones significativas de verdad. "Cancelamos encuentros, o bien ni los organizamos, por puro cansancio". Las relaciones poco significativas, incluso molestas, nos dificulta atender a las relaciones valiosas, la que nos harían crecer y mejorar. "Es el momento de tomar el control sobre nuestras relaciones. De ordenarlas. De decidir cuáles queremos y de cuáles nos deshacemos, y de pensar qué hacemos para cuidar y reforzar las que realmente queremos", explica el autor.


Ramón-Cortés insiste en diferenciar entre lo que son solo "contactos" (aunque sean corteses, agradables...) y lo que son "relaciones", es decir, personas relevantes e importantes en nuestra vida. "Los contactos van y vienen, mientras que las relaciones tienen que construirse: y o las cuidas o mueren. Cuando dedicamos demasiado tiempo a los contactos y demasiado poco a las relaciones, comenzamos a tener un problema", advierte. El caso es que siempre tendemos a cancelar los encuentros con amigos, parientes, hijos y cónyuge (que son verdaderas relaciones) para atender las "reuniones urgentes" o "por sorpresa" de contactos laborales, que en realidad no son tan importantes.

Los que invitas: a tu cocina, a tu comedor, a un restaurante
Ramón-Cortés establece una regla "no científica pero que funciona": aquellas personas que invitamos a nuestra cocina, a charlar, pierden su nivel de relación si no lo hacemos cada dos semanas. A los que invitamos a cenar en casa, cada dos meses. A los que quedamos en un restaurante, cada 2 años. Al menos, hay que dar señales de vida en este tiempo. Y planificar encuentros: las relaciones requieren una atención consciente, y eso implica dedicarles tiempo. El libro da varias ideas para lograr fortalecer relaciones y optimizar el tiempo. Finaliza con 5 reglas básicas:

1- Agradecer

Nos es más fácil criticar que dar gracias y alabar las cosas buenas de los demás. Sin caer en la adulación, es bueno, al quedar con nuestras relaciones, alabar y agradecer sus dones y las cosas que hacen bien y que nos gustan. Pide "un agradecimiento auténtico, que le llegue", más allá de la palmadita en la espalda. Además, el agradecimiento sincero y frecuente en las cosas buenas hará que seamos creíbles cuando, en un caso serio, expresemos una crítica razonada.


2-Adelantarse
"Si me importas, pienso en ti. Y si pienso en ti, se me ocurren cosas que pueden ayudarte. Antes de que me las pidas". Adelantarse es proponer hacer algo juntos, llamar antes que el otro, interesarse por el problema del otro antes de que me lo cuente, presentarse en su casa si intuyo desánimo..."
Muchas veces se nos ocurren cosas para hacer, adelantándose, pero por pereza o falta de disciplina, las dejamos sin hacer. Hay que organizarse y actuar.
 

3- Abordar los cafés pendientes

"Un café pendiente es una conversación que no hemos tenido pero que está ahí, muy presente. Por algo que ha ocurrido que nos ha sentado mal, o por algo positivo que no hemos agradecido aún". Cada vez que vemos o recordamos a esa persona, pensamos: "Deberíamos quedar, tenemos ese café pendiente..." No se esfuma de la cabeza, aunque pasen años y años. Y requiere café porque "ha de ser una conversación sosegada, tranquila, en la que podamos compartir los sentimientos. Expresando lo que he sentido, en primera persona, sin acusaciones". Pero el café pendiente es sólo con las personas que realmente me importan, relaciones valiosas. "No vale la pena matarse a cafeína con personas que ni nos comprenderán ni con las que no hay nada que podamos regenerar, porque la relación no se aguanta por ningún lado".


4- Estar presentes en la adversidad

El libro de Proverbios ya lo dice en la Biblia: "En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de adversidad". En los momentos duros reconforta realmente verse acompañado de personas, y más de amigos. En nuestra época, ante los momentos de adversidad de los amigos, "nos invade la pereza de estar, porque no sabemos cómo estar". En realidad, lo importante es estar allí, no hablar ni comparar entre adversidades.


5- Las 3 frases mágicas: hay que decirlas mucho

Ramon-Cortés, igual que el Papa Francisco, insiste en que hay que repetir una y otra vez estas palabras que refuerzan las relaciones: "Gracias", "Lo siento" y "No pasa nada". (Francisco habla de "gracias", "perdón" y "¿me permites?" o "por favor"). En nuestra época nos cuesta llamar por teléfono o quedar con alguien para dar las gracias, lo aplazamos y se convierte en "café pendiente". También nos cuesta pedir perdón sin acompañarlo de un "pero es que..." Y el "no pasa nada" es importante para superar el rencor. No hace falta siempre decírsela al otro: a menudo basta con que nos la digamos a nosotros mismos. En realidad, es un perdonar. "Podemos, y tenemos, que utilizarlas a diario", insiste el autor. Más amistades y menos likes (Conecta), de Ferran Ramon-Cortes vale 16,9 euros, es un libro de lectura utilísima que puede ayudar a muchos a organizar mejor sus relaciones interpersonales.




 Por: Redacción | Fuente: Religión en Libertad 

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