https://youtu.be/4FQD6x9JWps
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domingo, 8 de julio de 2018

El secreto que lo cambia todo



Víctor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido, cuenta desde un punto de vista psicológico todas las adversidades que se viven en un campo de concentración: la muerte de sus familiares, hambre, frío, etc. Llega a la conclusión de que quienes sobreviven en un campo de concentración no son los más fuertes, sino los que tienen voluntad.


Con la voluntad, muchos de ellos fueron capaces de sobrevivir por el deseo de encontrarse con su familia, de ver crecer al hijo que le quitaron a temprana edad, de terminar un trabajo empezado. Pero todos los sobrevivientes tenían una meta, un ideal que les ayudó a superar todas las dificultades.

La historia nos muestra cómo los hombres, sobre todo en el período de la adolescencia o juventud, tenemos sueños, ideales, deseos, etc. que queremos alcanzar. Todo eso se presenta como un torbellino en nuestro interior. Lastimosamente no todos llegan a alcanzarlos. ¿Por qué? Porque no tienen voluntad.

El hombre se puede comparar con un coche en que el motor es la voluntad que hace que se mueva el coche. Podríamos tener un Ferrari con llantas nuevas, la mejor gasolina y un GPS que dice dónde queremos ir, pero si no tenemos motor no sirve para nada.



Lo mismo pasa con el hombre: se pueden tener muchas cualidades y muy buenos propósitos, pero sin voluntad, todos esos talentos quedarán en la bandeja de salida, atrofiados y desaprovechados.

La voluntad se conquista dando siempre lo mejor de nosotros mismos. La voluntad no es el resultado de un acto heroico, es la suma de un esfuerzo constante día a día por hacer las cosas bien, con amor, entusiasmo y perfección. Es darlo todo cuando crees que ya no puedes más. No rendirse cuando sabes que vale la pena llegar a la meta. Es saber que la vida es sólo una y que hay que aprovecharla al máximo. Es, en definitiva, conocerse, aceptarse y superarse.



La voluntad nos exige tener el GPS encendido para poner una meta y mantener la mirada fija en esa meta, y así la voluntad se convierte en una fuerza interior que exprime todas las capacidades que tenemos para alcanzar la meta y llegar al fin que nos hemos propuesto.



En la vida diaria hay muchas oportunidades para formar la voluntad: comer lo que no nos gusta, terminar de leer un libro que empezamos, hacer un poco de ejercicio diario, dar prioridad a las cosas más importantes y hacerlas, aunque sean difíciles. Vivir sin voluntad es llevar una vida monótona, arrutinada, aburrida y sin sentido, pues en el mundo los que triunfan no son los fuertes o ricos sino los que tienen voluntad.


catholic.net

sábado, 13 de enero de 2018

Las 5 fortalezas que buscan ahora los cazatalentos

Si quieres ser un buen candidato, aquí tienes ideas sobre cómo ponerle patas a cada aspecto. ¿Qué consignas tiene un headhunter para considerar idóneo al candidato? La empresa Adqualis, de más de 30 años de experiencia, ha publicado los 5 rasgos con los que uno puede vislumbrar por dónde enfocará mejor su presentación en una entrevista de trabajo.
1. Mentalidad abierta y capacidad de innovaciónEstá dicho pronto, pero este aspecto no tiene por qué estar unido a una persona joven necesariamente. La capacidad de innovación es la de alguien que puede pensar “out of the box“, fuera de la caja, más allá de lo establecido y de lo que se conoce. Por un lado, hay que tener experiencia para dominar los logros alcanzados hasta el momento, pero por otro hay que tener la valentía de renunciar a la comodidad de la repetición y enfrentarse a nuevas opciones. Eso requiere estar dispuesto a experimentar, dedicar tiempo “fuera de horario”, ganas de aprender y mejorar, cuestionarse aquello de que “siempre se ha hecho de esta forma” o “a mí siempre me ha salido bien así”. El entorno ha cambiado, los parámetros han cambiado. Sería raro pensar que todo funciona bien haciendo las cosas como siempre en una empresa. Si por un lado es común aplicar aquello de “lo que funciona, no lo toques”, por otro, en las profesiones creativas es lógico plantearse modificaciones. Así se han conseguido muchos inventos a lo largo de la Historia.
Para ello, a los cazatalentos les puede interesar quienes han intentado hacer algo nuevo y se han preguntado “¿por qué no?”También es importante hablar de tus errores: de cómo intentaste algo y fracasaste. Eso significa que tienes el valor de enfrentarte a lo desconocido... y volver a levantarte
2. Inteligencia emocional y actitud colaborativa. Adquiere gran valor la empatía porque es la capacidad de “situarse en el otro”, de comprender lo que ocurre al compañero, de detectar momentos altos y bajos.
La empatía facilita la solidaridad entre las personas y la misericordia, ya que un compañero que detecta una situación dolorosa en el colega es capaz de acercarse, hacerse cargo y ayudar a despejar ese momento.
A veces no es posible quitar el dolor o el sufrimiento, pero saberse acompañado alivia y si en una empresa solo se cuenta con personas que son “lobos solitarios” es difícil que cada uno de ellos se sienta apoyado en el momento de debilidad mayor.
Una persona con inteligencia emocional es válida para liderar equipos porque sabe sacar de cada uno la mejor versión de sí mismo. 
La actitud colaborativa es imprescindible para trabajar en equipo y en la actualidad la mayor parte de las ofertas de trabajo que aparecen tienen necesidad de hacerlo de esta manera.
3. Asertividad: Capacidad de síntesis y buena comunicación. No solo hablamos de “saberse vender” en una entrevista. El cazatalentos premia a quien hace las cosas lo mejor posible y al mismo tiempo lo sabe explicar: al cliente, a sus colegas, a sus superiores.
Es fácil ver hoy trabajos en los que es imprescindible la tarea en equipo. Eso implica saber enviar y recibir mensajes con claridad, puntualidad y precisión; y ser comprensivos cuando la comunicación se hace dificultosa (por problemas técnicos, pero también por la imprecisión humana).
Se valoran la dialéctica y la oratoria, el estar dotado de cultura general, la capacidad de improvisación y valores como la elegancia, el saber estar y el buen humor. No importa si uno es sentimental, colérico o secundario: siempre puede trabajar estos aspectos para mejorar.
4. Liderazgo de equipos y toma de decisiones. No basta con dar órdenes. Para que no les pase como a la reina de Corazones de “Alicia en el País de las Maravillas”, que gritaba desaforadamente pensando que así ejercía el poder. El cazatalentos busca hoy quien es capaz de ejercer de maestro, enseñar, animar y tirar del equipo. Eso es el auténtico líder, el personaje al que siguen muchos por lo que dice y hace. Incluso se puede liderar en silencio, por qué, porque hay silencios elocuentes.
El líder es prudente: se asesora, se documenta, analiza y hace prospectiva sobre el futuro y las consecuencias. El líder es fuerte: decide y asume riesgos. Si salen las cosas bien, es éxito del equipo; si salen las cosas mal, es culpa de él. Los aficionados al fútbol sabrán que esta ha sido siempre la tónica del entrenador Pep Guardiola. Después de un mal partido, un “la culpa es mía por no haber sabido transmitir a los jugadores…”. Si empiezas, en la entrevista de trabajo introduce experiencias en las que se te pueda valorar esta habilidad: ¿has estado en un campamento de verano como responsable?, ¿has llevado a cabo algún proyecto solidario?, ¿estás involucrado en alguna acción de emprendeduría?
5. Adaptación a la transformación digital. Este punto es el que presenta mayor diferencia entre los candidatos que son nativos digitales y el resto.
Sin embargo, para quien pueda pensar que es una habilidad difícil de adquirir, hay que decir que son numerosos los casos de éxito: bloggers de 80 años, tuiteros jubilados…
El aprendizaje debe ser eficaz, para que uno no se desanime. Es mejor comenzar por una sola red social e ir descubriendo el interés que puede tener para uno: Facebook, Twitter, Instagram, Google+…
Puede ser también el interés personal del principio el que me lleve a encontrar la formación profesional: a partir de los amigos de Facebook, por ejemplo, conectar en Linkedin es frecuente.
En cualquier caso, cada profesión requiere un nivel distinto de conocimiento del entorno digital, pero siempre será imprescindible el nivel usuario (desde el manejo de las apps hasta el trabajo en red).


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