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viernes, 23 de marzo de 2018

10 cosas sobre personas con discapacidad que siempre has querido saber, pero tenías miedo de preguntar



Confiésalo. Tienes un montón de preguntas sobre el universo de la persona con discapacidad, pero no habías encontrado las respuestas. Sea porque le preguntaste a quien también tenía dudas en la cabeza o porque se te olvidó investigar sobre el asunto.
Bien, no importa el motivo. En este artículo vamos a responder las preguntas más comunes de personas sin discapacidad sobre las personas con discapacidad.
1 – ¿Cuál es el término correcto para referirse a alguien con discapacidad?
Esta tal vez sea la duda más común y donde la gran mayoría de los laicos termina equivocándose. En algunos casos, la gente intenta ser ‘políticamente correcta’ y termina usando eufemismos, lo que sólo empeora la situación. El término correcto y aceptado internacionalmente es ‘persona con discapacidad’. Cualquier término fuera de éste, sería impreciso o podría incluso generar algún malestar en la persona.
El término ‘persona con discapacidad’ está en vigor desde 2006 cuando se llevó a cabo el Convenio sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la ONU y que fue ratificado en Brasil con efecto de enmienda constitucional, a través del Decreto Legislativo 186 en 2008. Entonces, quita estos términos de tu lista: “minusválido”, “deficiente”, “con necesidades especiales”.
2 – ¿Qué debo decir cuando me presentan a una persona con discapacidad?
¿Qué tal empezar con un “hola, ¿todo bien?” y preguntar su nombre. Decir algo del estilo “es un placer conocerte”, siempre cae bien. Recuerda: estás frente a una persona, de carne y hueso. Con sueños, visión del mundo, miedos, expectativas, habilidades… Así como tú. Entonces, trátala normalmente como lo haces con todos. Fácil, ¿no?
3 – ¿Por qué las personas tienen discapacidades?
Al contrario de lo que muchas personas puedan pensar, las grandes causas de discapacidad no tienen nada que ver con la genética y no son hereditarias. En otras palabras, pocas discapacidades son congénitas.
En la mayor parte de los casos son adquiridas en la vida. Infecciones causadas por falta de higiene básica, falta de asistencia prenatal, negligencia médica a la hora del parto y, principalmente, accidentes de coche y con armas de fuego son algunas de las causas por las que las personas tienen discapacidades. Es decir, nadie está protegido. Todos somos vulnerables.
4 – ¿Todos los que tienen la misma discapacidad se conocen?
No, el universo compuesto por personas con discapacidad no es tan pequeño como parece. En todo el mundo, 10% de la población tiene por lo menos una discapacidad, sea leve o grave. Por ejemplo, en Brasil, este porcentaje es del 25%. Cuando hablamos de más de 45 millones de brasileños, es muy difícil que la mayoría de las personas con discapacidad se conozca y sea amiga en las redes sociales, aunque haya un gran sentimiento de “grupo”, de “comunidad” entre buena parte de las personas. Entonces, no partas del presupuesto que la persona con discapacidad que acabas de conocer es amiga de “fulano” o “mengano”.
5 – ¿Cómo usan Internet las personas ciegas?
Las personas ciegas usan Internet y mucho. ¿Quién no lo usa, en nuestros días? Gracias a softwares de voz que leen todo lo que está en la pantalla, las personas con ceguera o baja visión pueden navegar por las páginas que deseen. Bien, desde que las páginas estén preparadas para ser leídas por estos softwares, está claro. Cuando esto ocurre, decimos que la página está accesible.
Estos lectores de pantallas pueden ser instalados en cualquier dispositivo equipado con multimedia. En el caso del uso de computadoras, los softwares más comunes son: JAWS, NVDA, Virtual Vision y DOSVOX. En el caso de dispositivos móviles, los más conocidos son Talkback(plataforma Android) y VoiceOver (plataforma iOS), que por cierto ya vienen instalados en los smartphones y tablets.
6 – ¿Todo sordo es mudo?
No, no siempre. La persona con sordera la mayor parte de las veces presenta los órganos fonoarticulatorios íntegros y tiene todo el potencial para el desarrollo del habla. No es porque es sordo que se vuelve automáticamente mudo. La mudez auténtica es extremadamente rara y derivada de lesiones cerebrales. Fuente: Somos@Telecentros
7 – Discapacidad intelectual y enfermedad mental: ¿son lo mismo?
¡No! Son cosas totalmente diferentes. La discapacidad intelectual (y no “mental”, como algunos dicen) puede ser consecuencia de una enfermedad, pero ésta no es una enfermedad; es una “condición”, una determinada limitación. Además de enfermedades, puede ser causada por accidentes, condiciones socioeconómicas desfavorables que llevan a la privación de estímulos, desnutrición, por factores orgánicos, hereditarios y factores genéticos.
Cabe señalar que, al no ser una enfermedad, no se contagia. Es decir, nadie va a “agarrar” nada conviviendo con personas con Discapacidad Intelectual. En cambio, puede agarrar cariño y una amistad muy grande. rs. Fuente: APAE Limeira
8 – ¿Toda persona con discapacidad auditiva es sorda?
No necesariamente. Todo sordo es alguien con deficiencia auditiva. En el caso de que no escuche nada. Pero no toda persona con deficiencia auditiva es sorda. ¿Comprendes? Hay otros niveles de discapacidad auditiva, que puede ser desde leve hasta moderada. En este caso, incluso, existen personas que se comunican a través del lenguaje oral, sin muchos problemas, principalmente si la pérdida auditiva fue desarrollada en la vida adulta.
9 – ¿Las personas con discapacidad intelectual son más cariñosas?
Las personas con discapacidad intelectual son, en general, cariñosas, les gusta comunicarse y tienen buen humor. Pero, no hay tal cosa como “más” o “menos”. Si la persona es gentil y amable es porque tiene mucho que ver con su personalidad, su educación, sus valores. Es decir, de la misma forma que funciona con cualquier persona. El hecho de tener o no una discapacidad no es determinante.
10 – ¿Las personas en silla de ruedas tienen sexo?
Mucho, a veces. La sexualidad es algo mucho más amplio que el sexo y, en consecuencia, el sexo es mucho más que “el encuentro de genitales”. A pesar de la poca o ninguna sensibilidad de la cintura para abajo, estas personas sienten placer a través del tacto en otras partes erógenas del cuerpo (¿recuerdas esa escena del masaje en la oreja en la película Amigos Intocables?) o a través de estímulos del olfato y la visión. Todo eso ayuda a la irrigación sanguínea, al aumento del latido cardiaco y el resto de la historia ya te la imaginas, ¿no?
Entonces, toma nota: la persona con discapacidad motriz sea hombre o mujer, puede tener vida sexual activa, puede tener novio(a), casarse y, en la mayor parte de los casos, tener hijos.


Por Goodbros

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Joven de 24 años: Con la eutanasia no estaría entre vosotros.


Discapacitado de 24 años, interviene en el debate sobre la aprobación de la eutanasia, en particular tras la aprobación de la muerte provocada para niños en Holanda.

Joven de 24 años: "Con la eutanasia no estaría entre vosotros"
Me llamo Giovanni Cicconi Bonizio. Vivo en Roma; tengo 24 años. Hace un tiempo, en varios periódicos italianos se publicaron artículos sobre un pediatra holandés que practica la eutanasia en pequeños pacientes con distintas enfermedades o discapacidades a fin de librarles del destino de una vida imposible y tal que no vale la pena ser vivida. Oigo hablar de un referéndum, de dejar paso a la libre investigación científica: son otros terrenos, pero cercanos al del médico holandés. He llegado a hablar con alguno y me he dado cuenta de que es un tema vivo y que es una postura que se ha abierto camino.
Entre los casos en los que el médico ha practicado la eutanasia está el de un niño nacido con espina bífida (mielomeningocele). Eutanasia por «sentido profesional» y por «amor» según el relato. Preguntaba el médico, de hecho, casi con horror, en un periódico: «¿Pero han visto alguna vez a un niño nacido con espina bífida?». Querría cambiar la pregunta: ¿Habéis visto alguna vez crecer a un niño con espina bífida y convertirse en chaval, en joven, en adulto? ¿Lo habrá visto él alguna vez? Junto a otra: ¿cuándo una vida es tal que merezca la pena ser vivida? Me parece que muchos hablan como si la respuesta fuera obvia, pero precisamente obvia no es. Evidentemente debo ser un superviviente. No debería existir: nací con espina bífida. Sin embargo, tengo una vida rica, intensa, también muchos amigos. He superado los exámenes de secundaria y tengo mi diploma. Desde el pasado junio trabajo en un banco de interés nacional. Mi vida es lo que se diría «una vida llena de intereses». Mi trabajo es bueno, mi familia es la que desearía a muchos. Algunos problemas más en la vida me han creado una sensibilidad abierta a las dificultades de los demás y tal vez por esto es por lo que desde hace años salgo al encuentro de los ancianos: la amistad les ayuda a vivir también a ellos.
Leo, hablo, escribo, sé usar el ordenador como todos los chicos de mi edad. Cuando nací pocos apostaban por mí. Afortunadamente hubo quien me quiso, verdaderamente, y no se asustó. Poco a poco pude erguirme, incluso caminar y hacerlo bien. Me muevo por mí mismo en una ciudad como Roma. Me ha costado más que a los demás, soy más orgulloso que los demás. No calculo mi inteligencia (ni la del médico holandés), pero ciertamente pueblo hablar, expresar lo que pienso, aunque ese médico teorice que aquellos como yo no pueden comunicarse y por eso sería mejor que desaparecieran.

Mi Vida No Es Ni Triste Ni Inútil

Cierto, he sufrido varias intervenciones quirúrgicas que me han ayudado a superar problemas de distinto tipo y me han permitido vivir lo más posible una vida –como se dice-- normal. No ha sido siempre fácil; alguna vez también he sufrido, pero en las camas cercanas a la mía había siempre muchos otros chicos con el mismo deseo de sanar, de comunicar, de hacer amigos y sobre todo de vivir. Existe en cambio ahora una incapacidad de concebir la vida cuando hay dificultades que superar. El médico holandés y los que piensan como él deberían cuestionarse su miedo a la vida. Miedo a una vida que contiene cansancio, conquista, lucha, derrotas, victorias, y que no es sólo un simple crecimiento biológico, tal vez embriagado de las últimas, pero satisfactorias, modas. Una postal de «guapos» y «triunfadores» que se diluye con las primeras dificultades de la vida, donde todos exhiben su gran sonrisa y hacen «fitness» y «Bach Volley».

Pienso que todos deberíamos preguntarnos un poco más qué es verdaderamente humano y qué no lo es, en lugar de estar sorprendidos por el hecho de que en nuestra sociedad aumenta el número de personas deprimidas, que miles hacen cola para convertirse en azafatas de shows televisivos, que millones sueñan con adivinar «el precio justo» y que no se sabe qué les importa de verdad a los jóvenes. El problema es que no siempre se hace todo lo que se podría hacer por ayudar a quien tiene un problema, una enfermedad, a vivir mejor. Es sobre esto sobre lo que el médico holandés y quien piensa que la eutanasia es un modo de dar dignidad a la vida debería gastar más energías y conocimientos. La eutanasia en niños me parece de verdad horrible, porque no se saben defender. Se mata --porque de eso se trata-- a los que tienen defectos sin esperar siquiera a que crezcan para ver qué ocurre, sin dar en cambio aquello que es necesario: más ayuda a quien solamente es más débil. La propuesta es ésta: si precisamente queremos eliminar algo, entonces en lugar de abolir la fragilidad es mejor comenzar por el miedo a la fragilidad, que nos hace a todos más deshumanizados (y más indefensos).




Giovanni Bonizio

Movida Independiente

Conservacion de alimentos y almacenamiento