https://youtu.be/4FQD6x9JWps
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jueves, 5 de julio de 2018

Tarjeta de Descuentos y Fila expreso



Tarjeta de Descuentos y Fila Expreso para personas con discapacidad
 

La Ley 107 de 1998, concede a las personas con impedimentos debidamente identificadas, el derecho a un descuento de cincuenta por ciento (50%) del precio de admisión a todo espectáculo, actividad cultural, artística, recreativa o deportiva que se celebre en facilidades provistas por cualesquiera de las agencias, departamentos, corporaciones públicas o dependencias del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y de sus subdivisiones políticas o municipales, y de las tarifas que estén vigentes en los servicios de transportación pública que presenten tales agencias.
​​Por otro lado, la Ley 51 de 2001 ordena a todas las agencias y corporaciones del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y que ofrecen servicios directos al ciudadano; a que diseñen y adopten un sistema de "fila de servicio expreso" para beneficiar a las personas con impedimentos, según certificadas por el Departamento de Salud, así como a personas de sesenta años o más debidamente identificadas con tarjeta o cualquier otra prueba expedida por autoridad estatal.
Documentos requeridos.
Certificado de Nacimiento
2 fotos 2x2
Llenar Solicitud

Beneficios.
Fila Expreso en facilidades gubernamentales.
Luego de los 65 años obtienen 50% de descuento, en
actividades realizadas en facilidades del gobierno.
contacto
787-765-2929, Ext. 4131 4430

 La Ley 108 de 1985, concede a las personas de 65 años o más, debidamente identificadas, el derecho a un descuento de cincuenta por ciento (50%) del precio de admisión a todo espectáculo, actividad cultural, artística, recreativa o deportiva que se celebre en facilidades provistas por cualesquiera de las agencias, departamentos, corporaciones públicas o dependencias del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y de sus subdivisiones políticas o municipales, y de las tarifas que estén vigentes en los servicios de transportación pública que presenten tales agencias.  

Por otro lado, la Ley 51 de 2001 ordena a todas las agencias y corporaciones del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y que ofrecen servicios directos al ciudadano; a que diseñen y adopten un sistema de "fila de servicio expreso" para beneficiar a las personas con impedimentos, según certificadas por el Departamento de Salud, así como a personas de sesenta años o más debidamente identificadas con tarjeta o cualquier otra prueba expedida por autoridad estatal.



Para tramitar la tarjeta, la solicitud debe estar acompañada con los siguientes documentos:
·        ​Una foto 2 x 2 tomada en los últimos 12 meses con su nombre y apellidos escritos detrás de la foto
Una fotocopia de solo uno de los siguientes documentos:
·        ​Certificado de nacimiento
·        Fe de bautismo o pasaporte
·        Sobre pre-dirigido con sello 
Envíe su solicitud a la siguiente dirección:
Departamento de Salud
Secretaría Auxiliar para la Promoción de la Salud
Programa de Geriatría
P.O. Box 70184
San Juan, Puerto Rico 00936-8184

Contacto:  
Secretaría Auxiliar para la Promoción de la Salud
Programa de Geriatría
Sr. Héctor Gala
787-765-2929, extensión 4131, 4430, 4133





pr.gov

Servicios para audio impedidos



El nuevo sistema permitirá a los audios impedidos comunicarse con personal de esa agencia para obtener sus servicios. El Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH) inauguró este lunes un nuevo sistema que permitirá a los audios impedidos comunicarse con personal de esa agencia para obtener sus servicios y que incluso les permitirá comunicación con otras agencias gubernamentales.
El sistema inicialmente estará disponible en las oficinas centrales del Departamento en Hato Rey y las oficinas regionales de Mayagüez y Ponce, informó el secretario del Trabajo, Vance Thomas. El acceso es posible mediante comunicación vía internet y computadoras equipadas con cámaras que permitirán que un intérprete de lenguaje de señas sirva de intermediario entre el audio impedido y el oficial o empleado que le estará ofreciendo el servicio.
“Mediante la utilización de un sistema de cámara, los usuarios podrán comunicarse con cualquier número telefónico y será un intérprete de señas el intermediario entre el usuario y la agencia gubernamental”, explicó Thomas al recalcar la versatilidad del sistema. “Los usuarios no tendrán que limitar sus gestiones a aquellas relacionadas al Departamento del Trabajo, sino que podrán comunicarse con otras entidades gubernamentales”, insistió.
El secretario destacó que esta es la primera agencia pública en Puerto Rico que utiliza un sistema como este y lo hará mediante un acuerdo con la empresa Purple, que ofrece ya este servicio a esta población. Thomas aclaró que el acceso a este sistema no tendrá costo alguno para los usuarios.
Mariana Figueroa, quien es audio impedida y que se desempeña como Gerente de Distrito de Ventas y Mercadeo de Purple; y Milton Clemente, que además de intérprete es Gerente de Operaciones en Puerto Rico de esa compañía, acompañaron al secretario en el anuncio y agradecieron esta oportunidad que se le abre a esta población. Thomas adelantó que el servicio se extenderá gradualmente a todas las oficinas regionales del Departamento y afirmó además que promocionará el mismo entre las demás agencias gubernamentales.
Coincidieron Thomas y los representantes de Purple que no existe información estadística confiable sobre la cantidad de personas audio impedidas en Puerto Rico.

El Nuevo Día.com 

Rehabilitación Vocacional



La Administración de Rehabilitación Vocacional (ARV), es la agencia estatal encargada de administrar el programa de servicios de rehabilitación vocacional para personas con impedimentos que resultan elegibles, de acuerdo con los criterios de elegibilidad establecidos en la Ley Pública 93-112 de 1973, según enmendada, conocida como Ley de Rehabilitación. La ARV cuenta con la colaboración de dos Consejos; el Consejo Estatal de Rehabilitación y el Consejo Estatal de Vida Independiente, para asegurar la representatividad y la participación de ciudadanos con impedimentos y de los distintos grupos intercesores en el proceso de rehabilitación vocacional.
  • La ARV ofrece servicios a las personas con impedimentos elegibles, con el objetivo de que puedan prepararse, obtener, retener o mantener un empleo.
  • Fomenta el desarrollo integral de las personas con impedimentos.
  • Orienta a las personas con impedimentos elegibles y a sus familiares, utilizando un equipo interdisciplinario de profesionales, en el cual se destaca el Consejero en Rehabilitación Vocacional (CRV).
  • Hace partícipe a las personas con impedimentos elegibles, del proceso de planificación e implantación de los servicios, de acuerdo a sus necesidades.
  • Explora la disponibilidad de servicios comparables y beneficios en otros programas y agencias de la comunidad.
  • Coordina servicios con Programas de Rehabilitación de la Comunidad.


  • Elegibilidad de los Servicios





    Criterios de Elegibilidad

    1. Determinación por un profesional cualificado de que el solicitante tiene un impedimento físico o mental.
    2. Determinación por un profesional cualificado de que el mismo constituye o resulta en un impedimento sustancial para empleo.
    3. Determinación por un consejero en rehabilitación vocacional cualificado, empleado por la ARV de que el solicitante requiere servicios de rehabilitación vocacional para prepararse, asegurar, retener o re obtener un empleo consistente con sus fortalezas, recursos, prioridades, habilidades, intereses, capacidades residuales funcionales y la selección informada.
    4. Presunción de que puede beneficiarse de los servicios de rehabilitación vocacional para obtener un empleo.

    La persona que reciba los servicios debe cumplir con la edad mínima que dispone la Ley 230 de Empleo de Menores:

    “Ningún menor de dieciséis (16) años será empleado ni se le permitirá ni tolerará que trabaje en Puerto Rico en ninguna ocupación lucrativa, ni en relación con ella; Disponiéndose, que menores entre catorce (14) y menos de dieciséis (16) años podrán ser empleados, fuera de horas de clase y durante las vacaciones escolares...”

    La ARV, tiene la responsabilidad de tomar una decisión de elegibilidad a los servicios en 60 días o menos a partir de la fecha de la firma de la solicitud de servicios, excepto que razones fuera de su control no lo permitan.


pr.gov

miércoles, 4 de julio de 2018

Sin manos, sin pies, sin preocupaciones


Como humanos, ¡continuamente nos ponemos limitaciones sin ninguna razón! «Como humanos, ¡continuamente nos ponemos limitaciones sin ninguna razón! Y lo peor es ponerle límites a Dios». No tomé esta frase de un libro de autoayuda. Quien la ha pronunciado ha sido Nick Vujicic y la suelta todo sonriente desde su pequeño cuerpo sin extremidades.

Nick nació el 4 de diciembre de 1982 en Melbourne (Australia). Sus padres tejían sueños para su recién nacido. Pero, ¡su primogénito había nacido sin extremidades! Dolor y preguntas. Muchas preguntas. Pero almas como los Vujicic encuentran respuestas rápidas para esas circunstancias: «las últimas palabras en la mente de mis padres eran "gracias a Dios"».

Cayeron las hojas del calendario y Nick llegó a la edad de asistir a la escuela. «La ley en Australia no permitía que yo me integrara a una escuela común debido a mi discapacidad física. Dios dio a mi madre la fuerza necesaria para pelear porque esa ley fuera cambiada. Fui uno de los primeros estudiantes discapacitados que fueron integrados a las escuelas comunes».
Pero claro, el mundo de los niños puede ser muy cruel a veces. Al principio llegaron las burlas, el rechazo de compañeros. Nick, con la ayuda de sus padres, sobrellevaba esto: «Sabía que yo era diferente por fuera, pero en mi interior era exactamente igual a los demás». Pronto los estudiantes entendieron y, a la par, llegaron los amigos.

A pesar de las buenas disposiciones, no podían no llegar ciertas rebeldías: «¿Por qué Dios me había hecho así si Él me amaba? ¿Era porque yo había hecho algo malo?». Y continúa: «A edad temprana llegué a pensar en terminar con mis penas y mi vida».

Gracias a Dios, y a la constante y amorosa presencia de su familia, Nick salió adelante y descubrió, además, una nueva pasión: compartir su historia y experiencias para fortalecer e inspirar a otros a vivir usando su potencial al máximo.

Mucho le inspiró, para ello, aquel versículo de san Pablo: «sabemos que en todas las cosas Dios trabaja para el bien de aquellos a quienes ama» (Rom 8, 28). «Me dio la convicción de que no hay tales cosas como la suerte, el azar o las coincidencias para que estas "malas" cosas sucedan en nuestras vidas. Me sentí completamente en paz sabiendo que Dios no permitiría que algo sucediera en nuestras vidas si no hubiera un buen propósito para ello».

Hoy, a sus 21 años -y tras haberle dado a Dios toda su vida cuando tenía quince- Nick ha concluido sus estudios de comercio, planeación financiera y contabilidad. Pero, sobre todo, viaja por todo el mundo dando conferencias, especialmente a la juventud. «Me apasiona llegar a los jóvenes y ponerme en manos de Dios para lo que Él desee hacer».
Ni qué decir que Nick tiene muchísimos sueños, como construir un coche para discapacitados o escribir un libro contando su historia. ¿El título? Sin manos, sin pies, sin preocupaciones.

«Como humanos, ¡continuamente nos ponemos limitaciones sin ninguna razón! Y lo peor es ponerle límites a Dios». ¡Cómo quisiera afirmar que esta frase no la tomé de un libro de autoayuda, sino que hemos sido nosotros, con nuestras extremidades, quien la hemos pronunciado! Como Nick Vujicic que, con su sonrisa, sus penetrantes ojos cafés y su barba a medio afeitar, nos hace ver que para ser feliz no se necesitan ni pies ni m
anos.

catholic.net

También los minusválidos merecen nuestro cariño


Vale cada vida porque es algo único, irrepetible, una maravilla en el horizonte de la historia A casi todos nos gustaría vivir en un mundo justo, donde hubiese lugar para el pobre, el anciano, el enfermo, el disminuido mental. Son muchos los que no se limitan sólo a este hermoso deseo, sino que se comprometen de mil modos al servicio de los pordioseros, de los minusválidos, de las personas ancianas que viven solas en sus casas. Muchos ayuntamientos han arreglado calles para que puedan moverse con más facilidad las personas que van en sillas de ruedas. Algunos constructores preparan rampas y ascensores especiales para quienes tienen serios problemas de invalidez. Hay hospitales que se caracterizan por el trato humano y eficaz que ofrecen a los enfermos crónicos.

Junto a las señales positivas, no faltan situaciones de abandono y de discriminación hacia hombres y mujeres que sufren algún tipo de minusvalía. A veces se separa a los discapacitados de la vida familiar o se les esconde para que no sean vistos por los amigos y vecinos. Otras veces encontramos a ancianos que sufren profundamente porque sus hijos les han obligado a marcharse a una residencia para que no “estorben”. No es difícil descubrir en los hospitales a enfermos que pasan semanas y meses sin que casi nadie les visite o se acuerde de ellos.


En muchos lugares se ha llegado al extremo de buscar, por medio del diagnóstico prenatal, defectos o enfermedades físicas o psíquicas de los embriones y fetos con el fin de eliminarlos, de provocar un aborto para que no nazcan. Si la sociedad reacciona enseguida cuando escucha que una pareja ha abortado a un feto simplemente porque era “niña”, también deberíamos buscar maneras para que nadie pueda ser abortado porque tiene alguna enfermedad genética, porque es un niño Down o porque tiene un serio problema de hidrocefalia.

Hay que reconocer, ciertamente, que no es fácil acoger en la familia a un niño con problemas más o menos graves. Todos los padres desean que el niño (o la niña) nazca sano, que pueda crecer bien, jugar y estudiar como todos los niños del mundo. Es legítimo el miedo a ese hijo que nos parece va a sufrir mucho, porque quizá vivirá aislado, o porque necesitará continuamente medicinas y tratamientos especiales, o porque se encontrará con el desprecio de algunos compañeros o familiares que no son capaces de tener un mínimo de humanidad y de compasión hacia quienes no son “normales”, hacia los discapacitados.

Pero ese miedo puede ser vencido. Primero, porque cada vez hay nuevos instrumentos médicos para atender enfermedades que hasta ahora parecían incurables. Uno de los progresos más notables de la medicina consiste en operaciones y tratamientos médicos antes del nacimiento. Niños que estaban condenados a vivir con fuertes daños cerebrales por culpa de una inflamación prenatal pueden empezar a ser curados en el útero materno, lo que permitirá a algunos llevar una vida bastante cercana a lo normal. De todos modos, todavía queda mucho por hacer en este campo. Si se invirtiese más en medicina para curar a los embriones y fetos y menos en la triste industria del aborto (que elimina los problemas con la “solución” de acabar con los embriones o fetos enfermos) se podrían lograr resultados muy prometedores.

El miedo al niño minusválido empieza a ser vencido cuando superamos esa mentalidad discriminatoria según la cual sólo acogemos en la vida social a quienes son sujetos “normales”. De hecho, nos resulta difícil definir lo que es “normalidad”. Son muchos los millones de adultos que tienen (¿tenemos?) problemas más o menos graves de salud física o mental (desde el stress hasta neurosis y psicosis, tal vez de cierta peligrosidad). Por lo mismo, ¿por qué excluir a quienes no llegan a satisfacer unos parámetros exigidos por los adultos o los “sanos”? ¿Pierde su derecho a vivir un niño Down por haber sido concebido con ese defecto? Una señal de auténtico progreso consiste en acoger a todos, enfermos, débiles, pobres o de raza diferente. Rechazar al que es distinto o al que no es “perfecto” implica volver a formas de intolerancia y de discriminación que no quisiéramos para ningún país que viva según justicia, en el respeto a los derechos humanos más fundamentales.

Es cierto que acoger a un minusválido en casa no es nada fácil. Cuesta mucho a nivel emocional y, por desgracia, también a nivel económico. Pero el amor es capaz de hacer milagros. Existen hogares que crecen infinitamente en sus valores humanos, en su unidad, al cuidar y ofrecer cariño a aquel familiar (pequeño o adulto) que tiene serias discapacidades. Son familias que se dan cuenta de que no todo es fiesta, ni vacaciones, ni coches nuevos. Se descubre todo un horizonte de valores humanos y sociales cuando los esposos dicen no al aborto y sí al respeto de la vida de ese niño en el que ha sido descubierto, en un diagnóstico prenatal, un defecto más o menos grave.
Es mucho lo que pueda “ganar” la familia o la sociedad al acoger a un niño enfermo. Pero eso es lo menos importante. Lo que importa es el valor de cada ser humano, también cuando no va a ser productivo, cuando va a sufrir poco o mucho, cuando va a vivir siempre de la mano de otros. Vale cada vida porque es algo único, irrepetible, una maravilla en el horizonte de la historia.

Todos queremos ser amados, y ellos, los minusválidos, también. Merecen todo el amor que podamos darles, porque son como nosotros. En sus sufrimientos y sus alegrías quieren, como nosotros los “sanos”, a alguien a su lado, alguien que les apoye en el camino de la vida, alguien a quien también ellos puedan apoyar con su sonrisa y con su gratitud profunda y sincera.

catholic.net

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