https://youtu.be/4FQD6x9JWps
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miércoles, 4 de julio de 2018

¿Sabes amar?








Todos creemos saber lo que es el amor. Pensamos que sabemos amar.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. El amor nunca pasará.
1 Corintios 13:4-8a
Todos creemos saber lo que es el amor. Pensamos que sabemos amar. Es más, creemos que damos tanto, que siempre estamos pidiendo algo a cambio. Y si no nos lo dan, lo demandamos. Incluso hasta nos enfadamos y criticamos a los demás “por no amarnos”. Nos indignamos y nos damos por vencidos con esa persona.

Hay una frase popular que dice “el amor es ciego”. Se refiere a que mientras estamos bajo el influjo del enamoramiento no podemos ver los defectos del otro, sino sólo sus cualidades. Digamos que ocurre un “efecto óptico” y no podemos mirar lo malo en el otro sino sólo lo bueno.
Sin embargo, el verdadero amor no es ciego. El amor bíblico puede ver todo lo peor del otro, pero elige ver lo mejor. El verdadero amor ve propósito, gracia, valor, talento en el otro.
Siempre recuerda lo mejor, y no lo peor de otros. El verdadero amor no es un sentimiento de infatuación pasajero, sino un acto de la voluntad permanente, una decisión madura, una acción premeditada.

Basados en el capítulo sobre el amor de 1 Corintios 13, podemos decir lo siguiente:
El amor cree lo mejor de otros. El amor no es malpensado, no busca la falta ni mira el defecto en el otro, sino que piensa lo mejor de otros, los disculpa si fallan, los justifica si ofenden. Porque el verdadero amor busca motivos y pretextos para amar.

El amor habla lo mejor de otros, y a otros. Un ejemplo clásico es el de los padres que aman a sus hijos y siempre destacan sus habilidades y éxitos frente a otros. El amor dice a otros lo maravillosos que son, no los sobaja ni humilla. El amor exalta verbalmente las cualidades y potenciales de la otra persona.

El amor ve lo mejor de otros. Como ya dijimos, el amor verdadero decide no enfocarse en los defectos del otro sino en sus aciertos. Ve siempre lo mejor en el otro, aunque a veces esa persona no pueda ver sus propias cualidades. Saber que alguien ve el oro en ti, te transforma.

El amor piensa lo mejor de otros. El amor tiene siempre pensamientos positivos acerca de otra persona, no importa que ésta tenga aciertos y desaciertos. El amor piensa que la próxima vez lo hará mejor, y ve a los demás como personas victoriosas.

El amor es tratar de lo mejor a otros. El amor no trata mal a nadie. El verdadero amor es amable, cortés, caballeroso. La caballerosidad no es algo antiguo, pasado de moda, sino que es el carácter de Cristo Jesús, que ama a la mujer y la trata con respeto, con dignidad, con delicadeza, como a hija de Dios.

El amor aprecia lo mejor de otros. El amor de verdad no toma en cuenta las ofensas ni guarda el historial de éstas. El amor aprecia lo mejor de otros.

El amor no ve lo exterior sino lo interior. El amor verdadero ama no sólo lo que ve sino lo que no puede ver. No ama sólo el cuerpo de otro sino su alma, su personalidad, su carácter, sus dones. Lo que es eterno es el amor, no el aspecto. Lo que es eterno es la voluntad de amar, no la autocomplacencia. Lo que es eterno es el valor de amar de manera desinteresada, y no egoísta. Lo que es eterno es el esfuerzo que hacemos para amar a otros de manera leal, y no sólo porque es conveniente. En otras palabras: amar es amar. Amar no es sentir algo por alguien y luego dejar de sentirlo. El amor no es un elíxir con efecto pasajero. Amar es un mandato de Dios, no solamente una opción.

catholic.net

lunes, 22 de enero de 2018

Por qué este famoso perfume es considerado la “fragancia del amor”


Christian Dior creó el icónico “Miss Dior” inspirado en su hermana, una mujer que tras la Segunda Guerra Mundial se propuso encontrar la belleza que aún quedaba en el mundo. El diseñador francés y su hermana menor, Catherine Dior, pasaron gran parte de su infancia jugando en los jardines de su villa en Granville, una comuna francesa en la región de la Normandía, donde el olor de las flores luego siempre los remitirá a la sensación de un hogar feliz. Sin embargo, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la familia Dior se vio en aprietos económicos. Christian logró conseguir un trabajo en París como modisto y se mudó junto a su hermana a un pequeño departamento.

Mientras él vestía a una alta sociedad parisina que parecía ajena a las circunstancias históricas, su hermana se convirtió en miembro de la resistencia francesa. En 1944 Catherine fue arrestada por la Gestapo y aunque su hermano trató de usar la influencia de algunos de sus clientes, fue inútil, ya que pocos se querían involucrar en un caso que era considerado “traición” por los alemanes. Christian estuvo más de un año preocupado sin saber de ella, hasta que finalmente le dijeron que estaba libre en París luego de haber estado meses en el campo de concentración de Ravensbrück. La guerra había terminado.
Catherine se mudó al sur de Francia, donde el gobierno le otorgó un puesto de flores en compensación por lo que había sufrido. Había pasado sólo un año, pero su rostro reflejaba el paso de más de una década. Pero la señorita Dior no quiso perder su tiempo con rencores o venganzas; al contrario, se propuso encontrar la belleza que aún quedaba en el mundo.
Siguió visitando frecuentemente a su hermano en la capital, quien ya había decidido tener su propia firma y estaba en pleno proceso de confección de su primera colección con las más hermosas telas.
Además, él también quiso crear una fragancia para acompañar el que sería su primer desfile en 1947. ¿La razón? Mientras las otras marcas presentaban líneas austeras por los tiempos de post-guerra, él quería más bien regalar alegría, beldad y elegancia (con su toque de lujo) porque consideraba que, al igual que su hermana, muchos buscaban “algo más” luego de tiempos tan difíciles.
Les dijo a sus perfumistas Jean Charles y Paul Vacher: “Creen un perfume que huela a amor”.



Entonces, vinieron las notas de gardenia, bergamota, rosas y jazmín… las mismas de aquel jardín donde la familia Dior pasaba los más hermosos veranos y traía los más tiernos recuerdos.
Luego llegó el momento de buscarle un nombre… tenían varios en boceto hasta que un día, mientras el diseñador conversaba con su amiga y ayudante, Mitzah Bricard, Catherine entró por la puerta y Bricard (cuya madre era inglesa) la saludó: “Oh, aquí está Miss Dior” … Para el diseñador todo cobró sentido.
Monsieur Dior impregnó todo el salón de la calle Montaigne con esta fragancia y así presentó su famoso New Look. Las grandes actrices del momento, como Grace Kelly Marlene Dietrich, se convirtieron en admiradoras no sólo de la ropa, sino también de esta fragancia que “olía a amor y felicidad”, seguramente tanto por sus notas florales como por la intención por la que fue concebida.
Hoy en día, 70 años después, este perfume -aunque con algunos ligeros cambios y con Natalie Portman como imagen- sigue siendo uno de los más vendidos. Y es que el amor es así, nunca pasa de moda, y como decía el propio Christian Dior: “El entusiasmo por la vida es el secreto de toda belleza”.


Adriana Bello

jueves, 14 de septiembre de 2017

Las peculiaridades de encontrar pareja en internet pasados los 50


Encontrar Pareja a partir de una cierta edad tiene sus peculiaridades, sobre todo porque el terreno de juego ha cambiado mucho en los últimos años. Si además nuestra soltería es producto de un divorcio o viudez, entonces ha pasado un tiempo desde la última vez que tuvimos una cita romántica. 

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Encontrar pareja en internet ya no tiene el estigma de épocas pasadas. Ya no se considera un método reservado solo para casos perdidos. Debido a que por nuestro estilo de vida se hace cada vez más difícil socializar y conocer personas fuera de nuestro círculo habitual, los sitios de citas en internet son una opción más. Solo hay que informarse de cuáles son los más fiables y abrir un perfil.

Mi hermana Laura, maestra en San Mateo, California, pronto cumplirá 52, y se divorció hace dos años. Al principio decía, como cabe esperar en estos casos, que ya no quería saber nada de temas del corazón. Pero hace unos seis meses, decidió apuntarse a un par de sitios de citas en internet. Al principio se desanimó. Me decía: “Ya todos los hombres a esta edad tienen algún problema”.
Yo le respondía que era cuestión de perseverar y tener una mente abierta al igual que con otros aspectos de la vida, como el terreno profesional. Le decía que basta con conocer a un hombre y hay que ser paciente hasta que aparezca el adecuado. Pues bien, ese hombre apareció en su vida y juntos exploran ilusionados la posibilidad de formar pareja.
Cuando escribí mi libroVolver a empezar, probé suerte en los sitios de internet para encontrar pareja. Aunque no fue así como conocí a mi actual esposo, la experiencia me ayudó a desarrollar una serie de preguntas para saber si el hombre que nos gusta es el idóneo y también para no conformarnos con menos de lo que merecemos a cualquier edad.

Antes de conocer a mi esposo, al que considero el amor de mi vida, hice algo que nunca había hecho. En lugar de dejarme llevar por la suerte o la pasión ciega, hice una lista de atributos de mi pareja ideal. Sabía que, de no hacerlo, corría el riesgo de volverme a enamorar de un hombre de iguales o parecidas características de parejas pasadas.
Además, analizando mis relaciones anteriores, me di cuenta de que, al principio de todas ellas, yo había elegido ignorar señales que, de haberles hecho caso, me hubieran evitado muchos problemas. Entonces recordé algo que me decía mi abuelo, que en paz descanse: que los hombres no cambian y que el que es mentiroso al principio, será mentiroso siempre. La vida me demostró que mi abuelo tenía razón. No se puede entrar en una relación pensando que vamos a cambiar los defectos de nuestra pareja. Así que, para evitar desilusiones, lo mejor es hacerse ciertas preguntas sobre el sujeto en cuestión ya desde la primera cita. Estas son algunas de las que yo me pregunté:
¿Cumple siempre con su palabra?

Quizá pienses que el hecho de que a menudo llegue tarde a la cita o cancele al último minuto no es algo importante. Sin embargo, si no cumple con su palabra en situaciones cotidianas, lo más probable es que tampoco lo haga en situaciones de mayor peso. 


¿Tienes la sensación de que no eres la única?

A ciertas edades, todos tenemos un pasado. Lo mejor es iniciar una nueva relación suponiendo que tiene buenas intenciones hasta que se demuestre lo contrario. Pero, atenta a los detalles. ¿Le suena el celular cuando está contigo y no contesta? ¿Textea constantemente? ¿Pasan días sin que sepas nada de él? Todo esto podría indicar que tiene una relación con otra mujer.


¿Te pide dinero o que pagues tú la cuenta?

Yo soy la primera que cree en la igualdad de sexos. Cuando estaba soltera y tenía una cita, no me importaba —incluso lo prefería— pagar mi parte. Pero otra cosa es que mi acompañante me pida que pague la cuenta o que salgamos más de una vez y que se le olvide la cartera a menudo. Si esto ocurre al principio, imagínate con lo que te puedes encontrar más adelante.


¿Culpa a su ex de todos sus problemas?

Por supuesto que, si está divorciado y tiene hijos, seguramente su ex esposa juega un papel en su vida actual. También puede ser hasta cierto punto comprensible que esté resentido. Pero si a ella la culpa de todo lo que le ocurre, desde su situación financiera hasta sus desequilibrios emocionales, sal corriendo. Cualquier adulto toma responsabilidad de su vida, no importa cuán desgraciadas hayan sido sus circunstancias.


¿Tiene un carácter malhumorado o violento?

Si explota por cualquier pequeñez, conduce de forma agresiva y grita a sus hijos, lo más probable es que tú también termines por ser víctima de su mal humor. Si te grita o te insulta, y luego se justifica arguyendo que tú lo provocaste, no lo pienses dos veces y termina la relación cuanto antes. Es mejor evitar los malos tratos desde el principio y no esperar a que sea demasiado tarde.


¿Tiene una adicción sin tratar?

La adicción viene disfrazada de muchas maneras. Puede ser adicto al alcohol, a las pastillas para el dolor o a los somníferos. Puede ser jugador compulsivo, o quizá simplemente trabaja día y noche sin importarle nada más. A menos que esté en recuperación, por muy atractivo o muy buena persona que sea, si empiezas una relación con un adicto, te espera una relación llena de sufrimiento.


¿Es de naturaleza irresponsable?
Salir con un hombre rebelde puede ser divertido en la adolescencia, pero cuando ya somos adultas, la cosa cambia. Si no paga la manutención a su ex mujer e hijos, si no paga sus facturas a tiempo, o falta al trabajo sin motivo, no pienses que esto es algo pasajero. Si a partir de la mediana edad no se responsabiliza, ¿cuándo lo hará?



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